La iglesia y el movimiento por los animales
¿El comienzo de una revolución?

Por Marianne Arbogast

En Agosto pasado, una estudiante de la escuela Episcopal de bachillerato en Cincinnati organizó un evento juvenil en el centro de la ciudad denominado Compassionfest para promover el vegetarianismo y el respeto por los animales. En la misma ciudad, los activistas por los derechos de los animales convencieron al obispo Católico, Daniel Pilarczyk, de pedir a las parroquias que hicieran las carreras de tortugas y los juegos de "rat-spinning" antes de sus festivales de verano.

John Dear, un sacerdote Jesuita y activista de la paz quien se ha desempeñado como director ejecutivo del Fellowship of Reconciliation, escribió un panfleto sobre la Cristiandad y el vegetarianismo que está siendo distribuido a través de PETA (People for the Ethical Treatment of Animals) Personas por el Tratamiento Etico de los Animales. Y si usted observa el lema "WWJE?" no es que esté mal escrito, sino que se trata de una campaña de Christian Vegetarian Association pidiendo a la gente que piense sobre lo que Jesús comería hoy en día. Limitados como podrán ser estos esfuerzos, no obstante apuntan hacia un impulso creciente entre la gente de fe para examinar el tratamiento humano hacia los animales más seriamente.

"No hay duda que la conciencia de la gente está aumentando", dice Bruce Friedrich, un miembro del personal de PETA quien pasó un tiempo en prisión con John Dear luego de las acciones de avanzada en 1993 en las que ellos ametrallaron y derramaron sangre en un bombardero de guerra nuclear. "Yo creo que estamos al inicio de una revolución en la iglesia con respecto al concepto que se tiene de los animales. El movimiento por los animales ha ganado más y más gente creyente, quien quiere ayudar a la iglesia a poner en marcha su idea que la bondad de Dios no es sólo con los seres humanos. Yo creo que el aprendizaje teológico tradicional llegará a aceptar los animales por la misma razón que tuvo para reconocer que las relaciones humanas tales como la esclavitud y el sometimiento de la mujer estaban fuera del entorno del ideal de Dios, de cómo quiere Dios que nosotros vivamos nuestras vidas".

No somos los únicos que oramos

Los eruditos señalan que la tendencia de ver a los humanos independientemente de cómo se ven a las demás criaturas no es una perspectiva bíblica.

"La idea general de ‘animal’ como una categoría del todo distinta de los humanos es extraña a las formas de pensar bíblicas", dice Jay McDaniel, un teólogo en proceso quien ha creado una Cristiandad ecológica que ve a los animales como seres con valor intrínseco en y para sí mismos. "Nosotros los humanos provenimos del polvo como otras criaturas, somos criaturas carnales como lo son otras criaturas. Y era obvio para los autores bíblicos que no éramos los únicos que sufrían, no éramos los únicos que orábamos, como lo reconocen los salmistas."

El pensamiento del proceso ofreció a McDaniel una forma de integrarse con sus intuiciones acerca de los animales en un marco teológico.

"Crecí con cocker spaniels, y desde muy temprana edad fue obvio para mí que los animales tienen alma — si por alma se tiene el sentido de captación, de que ellos son los sujetos de sus propias vidas, de que ellos cuentan y que tienen afinidad con nosotros. Pero nadie me invitó a compaginar eso con mi fe cristiana hasta que descubrí la teología del proceso en el seminario, y especialmente a John Cobb. El pensamiento del proceso hablaba de un Dios que ama a los animales no menos que a los humanos, un Dios que atrae a cada ser hacia la satisfacción relativa a la situación en que esté, un Dios que comparte el sufrimiento de todos los seres." Para McDaniel, este reconocimiento de parentesco espiritual está conectado a la responsabilidad ética.

"La justicia puede comenzar con ira o puede comenzar con amor", dice él. "Mis leyes internas son pajareras, y tengo que decir, de algún modo, que su religión, su espiritualidad radica en el deleite y apreciación de la belleza de los pájaros. Hay mucha gente en este mundo que ha tenido relaciones similares con animales de compañía, y seríamos muy incompletos sin aquellos otros seres que son fuente de tal gracia en nuestras vidas. El ser temerosos, asombrados y conmovidos por su diáfana belleza se vuelve un fundamento para querer cuidar de ellos y tratarlos en forma justa."

La preocupación por los animales es un asunto de justicia social lo mismo que de sostenimiento ecológico, cree McDaniel. En su libro publicado en 1900, Earth, Sky, Gods, Mortals (Twenty -Third Publications) hace una cita de un informe de 1988 de un grupo de teólogos comisionados por World Council of Churches: "La preocupación por los animales no es una simple cuestión de gentileza, a pesar de lo loable que es esa virtud. Es un asunto de justicia estricta." … Que nosotros talvez no hemos considerado justicia "aplicable a los animales tiene algo que ver en la forma como hemos concebido las sociedades en las que vivimos. Si pensamos en forma no ecológica, pensamos en las ‘sociedades’ como ‘sociedades de humanos’, y de ‘justicia’, como ‘justicia para humanos’. Es como si estuviéramos aislados de la naturaleza, y la naturaleza de nosotros, por una frontera invisible".

Las mejores noticias para los animales

A pesar del desarrollo de múltiples teologías sobre el medio ambiente en años recientes, relativamente pocos teólogos han enfocado la situación de los animales como individuos o la relación humano-animal, dice McDaniel. De aquellos que lo han hecho, el más prominente es Andrew Linzey, un sacerdote anglicano y profesor en la Universidad de Oxford, quien comenzó escribiendo sobre la Cristiandad y los derechos de los animales en los años 1970 y ha continuado brindando un marco teórico para la defensa y activismo cristiano por los animales.

"El fijó el tono y sentó las bases," dice McDaniel. "Andrew procede a partir de una perspectiva realmente tradicional — se basa en la tradición bíblica y sabe bien su historia de cristiandad. El decía que en la historia de la cristiandad, ha sido probablemente la vida de los santos las que han sido las mejoras noticias para los animales, y los teólogos no han sido las buenas noticias."

Linzey ha documentado una historia impresionante de la preocupación por los animales que se refleja en la vida de numerosos santos y escritores cristianos desde Tertuliano hasta C.S. Lewis. Abogando por los "teo-derechos" de los animales como criaturas de Dios, Linzey mantiene la visión bíblica del Paraíso Terrenal como una imagen del deseo de Dios por la armonía en la creación, y la vida dedicada de Jesús — con su enfoque de servir hasta "el mínimo" — como un modelo para conseguir esa armonía.

La naturaleza, como la entendemos, adolece de esa armonía, dice Linzey. "Si uno toma el mundo natural como es ahora como una fuente de iluminación moral, entonces es difícil ver cómo puede uno apoyar los movimientos morales de los últimos cien años —emancipación, justicia e igualdad- porque la naturaleza como la entendemos parece tener muy poco espacio para los derechos del individuo," dijo él en una entrevista en 1993 con The Witness. "Se pensó alguna vez —y la tradición cristiana ayudó a sancionar esto — que las relaciones entre hombres y mujeres era esencialmente desigual. Se creía que había algo dado en la naturaleza, que las diferencias entre raza o género eran tales que las relaciones de igualdad y armonía no eran posibles. Me parece a mí que la moral interna comienza en el punto en el cual decimos "estoy actuando en forma contraria al orden del mundo como ahora me parece a mí."

¿Qué pasa con todo el sufrimiento?

McDaniel también considera la violencia en la naturaleza como un problema teológico. "Si uno es honesto, tiene que hacer la pregunta de, ¿qué pasa con todo el sufrimiento? dice él. "Cuando el zorro caza el conejo, quizás el conejo se esté entregando a sí mismo al zorro — pero no parece que sea así. Y quizás ese último momento de agonía sea, de hecho, la unión estática con el divino —pero no parece que sea así."

En su libro del año 1989, Of God and Pelicans, (De Dios y los Pelícanos), él presenta el ejemplo de la reproducción de los pelícanos como un dilema teológico. La madre pelícano pone dos huevos, explica él, uno de los cuales anida dos días luego del primero. Si el primer polluelo sobrevive, el segundo se rechaza, se lanza fuera del nido y se le mata o se deja que muera de inanición.

"Ese segundo polluelo de pelícano se convirtió para mí en una clase de símbolo de todos esos sufrimientos," añade, "Tuve que decir, ¿dónde está Dios para ese polluelo? ¿Y es esto el gran designio de Dios? ¿Eran esas relaciones de depredador-víctima parte del plan? Bien, ¿qué clase de Dios es ese? Ese es un Dios que cuida por el encuadre total pero no por los detalles, por el eco-sistema pero no por los nudos en la telaraña. Y ese no es el Dios de Jesucristo.

"Una persona que se preocupó por eso, extrañamente mucho, fue John Wesley. Él tenía este pequeño sermón llamado The General Deliverance (La Liberación General) en el cual él imaginaba el cielo como un lugar al cual irían los animales también. Él tomaba como base los romanos — la creación total en gemidos y dolores aguarda la redención al final de los tiempos. Realmente mostraba los animales como trascendiendo sus instintos depredadores, así que cuando usted va al cielo el león pierde su instinto carnívoro. Yo me imagino a mis amigos biólogos diciendo, por Dios, sólo acepten la realidad, no los pongan como algo que no son — y creo que hay sabiduría en esa crítica. Pero también pienso que hay sabiduría en la esperanza de Wesley. Esta creación conlleva una dimensión trágica, y en alguna forma misteriosa, nosotros esperamos una paz profunda que todos los seres vivientes gocen."

Feministas, budistas y evangélicos

Junto con la teología del proceso y la intención con base en la tradición de alguien como Linzey, feminista y particularmente de pensamiento eco-feminista ha ofrecido un lineamiento que toma seriamente a los animales. Los teólogos, incluyendo a Rosemary Ruether, Carter Heyward y Marjorie Procter-Smith han escrito sobre el tema, y Carol Admas — cuyo primer libro, The Sexual Politics of Meat, apareció en 1990 — ha hecho que ésta sea su área principal de enfoque (ver entrevista, página 8). Adams desarrolló el concepto del "reo ausente" para describir el animal cuyas necesidades, intereses e individualidad desaparecen con la producción de carne.

Adams dice que la enseñanza teológica ha rezagado la filosofía y activismo por los animales.

"Tenemos a Animal Liberation (Liberación Animal) de Peter Singer que apareció en 1976, y Case for Animal Rights (Caso por los Derechos de los Animales) de Tom Regan en 1983, pero realmente sólo hasta 1990, 1991 la gente que abogaba por los animales trataron deliberadamente de comprometer a los teólogos y profesores de religión. Yo creo que muchas personas que son religiosas cuidan mucho de los no humanos, y quieren su entendimiento de sus creencias religiosas para correlacionarlas con eso."

Adams dice que ella ha visto un gran cambio en los últimos 12 años, "no sólo dentro de la religión y la teología, sino en términos de la gente más joven que ponen de presente los problemas con los animales. El mayor auge en los vegetarianos precisamente ahora está en el grupo de edades de 8 a 13 años. Yo creo que los chicos están naturalmente interesados en el vegetarianismo y no quieren realmente herir a los animales. Entonces, cuando van a la escuela superior, de alguna forma descubren un libro como el mío, The Sexual Politics of Meat, (La Política Sexual de la Carne) y a esta preocupación sobre los animales súbitamente se le da un lineamiento distinto —un lineamiento que no solamente explica por qué es tan legítimo, sino que muestra que está conectado con la preocupación por la condición de la mujer, la condición de la gente de color. Esto es lo que oigo de la gente todo el tiempo. Ellos quieren cambiar el mundo y el cambiar nuestra relación hacia los no-humanos es parte del cambio del mundo."

Un libro reciente de Admas, The Inner Art of Vegetarianism (El Arte Interior del Vegetarianismo) (Lantern Books, 2000) tiene en el prefacio una traducción de un canto sánscrito que se utiliza en un centro de yoga: "Ojalá todos los seres sean felices y libres… Y ojalá los pensamientos y acciones de mi propia vida contribuyan de alguna manera a esa felicidad y a esa libertad para todos." Adams escribió el libro con la intención de abrir el diálogo entre los practicantes espirituales no vegetarianos y los vegetarianos que no hacen práctica espiritual, y el énfasis que ella hace sobre la práctica espiritual oriental (yoga y meditación) es probablemente el reflejo de la más amplia influencia sobre el pensamiento cristiano de una creciente interacción con las tradiciones espirituales orientales en las cuales los animales son tenidos con una estimación mayor.

Como Mary Jo Meadow, maestra cristiana de meditación interior, escribe en su libro de 1994, Gentling the Heart (Suavizando el Corazón):

"El primer precepto de la moral budista es no matar ninguna forma de vida consciente. Este no se limita únicamente a aquellos animales que nos gusta tocar o mascotas. También incluye las cosas que crujen si nos paramos sobre ellas, ese zumbido o silbido alrededor de nuestra cabeza, que incluso nos atemoriza. Las metas de práctica (amor-gentileza) hace extensiva esta actitud de no hacer daño a una positiva de bienestar.

"En Insigth Meditation Society (Sociedad de Meditación Interior) en Barr, Mass., donde con frecuencia hago largas sesiones de meditación, los animales parecen sentir la atmósfera no dañina. Los pájaros normalmente aletean en las manos extendidas de la gente, aun cuando ellas no tengan ningún alimento… Los perros vienen en manada al sitio desde varias millas a la redonda; a los meditadores se les pide que los ignoren, de manera que ellos estén dispuestos a regresar a sus propios hogares."

Las filas de teólogos y escritores cristianos que están examinando el significado espiritual de los animales y nuestra responsabilidad ética hacia ellos continúan creciendo. El escritor evangélico J. R. Hyland — quien escribió The Slaughter of Terrified Beasts (La Matanza de Bestias Aterrorizadas) en 1988- publicó recientemente God’s Convenant With Animals (El Compromiso de Dios con los Animales). Stephen Webb, un profesor de religión en Wabash College y autor del libro On God and Dogs, ( Sobre Dios y los Perros) escribió Good Eating, (El Buen Comer) un examen del vegetarianismo cristiano a partir de una perspectiva bíblica tradicional, y el profesor bautista Richard Alan Young escribió Is God Vegetarian? (Es Dios Vegetariano?) El ministro unitario Gary Kowalski, autor de The Souls of Animals (Las Almas de los Animales) tiene un nuevo libro titulado The Bible According to Noah (La Biblia Según Noé). Un libro llamado The Lost Religión of Jesús (La Religión Perdida de Jesús) por Keith Akers — que sugiere que la no violencia, la vida sencilla y el vegetarianismo de las primeras comunidades cristianas judías pueden reflejar mejor las enseñanzas de Jesús que las de la cristiandad paulina que prevalecieron en las escrituras canónicas — ha ganado gran popularidad entre los que abogan por los animales y está siendo tomado en serio por los teólogos como Walter Wink, quien escribió la introducción del libro. Aun cuando sus acercamientos se extienden en el espectro filosófico y religioso y los desacuerdos abundan, todos ellos se esfuerzan seriamente por la relación humano-animal.

El rechazo de ‘poder hacer lo correcto’

Para los estudiosos y activistas por igual, el caucho con frecuencia queda en la carretera cuando se trata de cuestiones sobre el vegetarianismo. Aun cuando no todos estarían de acuerdo que comer carne es de por sí no ético, todos insistirían que esto merece un escrutinio serio, particularmente en vista de las prácticas agrícolas modernas.

"La vasta mayoría de animales que viven y mueren en el mundo son los animales que terminan en los platos de comida de la gente", dice Bruce Friedrich. "Veintiséis billones de animales por año, incluyendo animales del mar, son consumidos tan solo en los Estados Unidos —que es una figura dantesca, porque la población humana global sólo pasa de seis billones. Así, por ejemplo, la vivisección — que Gandhi llamó el más abominable de los crímenes atroces que la humanidad está cometiendo contra otras especies — conlleva una fracción de ese número, probablemente cerca de 20 millones de animales. Al final del día, yo creo que la raíz del humanitarismo, como decía Tolstoi, es el vegetarianismo — porque si cuando nos sentamos a comer asumimos la lado del fuerte contra el lado del débil, y sin ninguna buena razón apoyamos la violencia y la miseria y el sufrimiento, yo creo que esto arroja una duda real sobre todo nuestro trabajo por la paz y la justicia en todos los demás escenarios. "Yo considero que Jonah House y el movimiento Ploughshares, de los cuales soy parte, está trabajando de arriba abajo. Se opone a la bomba, lo cual es el epítome de una cultura "ecocida". Y luego abogar por el vegetarianismo trabajando de abajo arriba, reconociendo que si la gente adopta dietas compasivas — de manera que durante el día usted tome decisiones contra el paradigma moral de ‘poder hacer lo correcto’— eso ocasionará un cambio en el entendimiento político y religioso que haría que la bomba fuese imposible."

Friedrich recita la horrenda realidad del sector agropecuario moderno. "En cuanto sea una práctica agrícola estándar, todo es de esperar", dice él. "A los animales se les niega todo lo natural, tiene sus cuerpos mutilados, se les inyecta completamente con hormonas y antibióticos. Los pollos crecen de seis a siete veces más rápido que lo que crecían hace solo 40 años — en el momento en que son sacrificados, en menos de dos meses, ni siquiera pueden ya moverse cómodamente. Acabo de estar en California viendo granjas lecheras con sistemas estabulados masivos. Los ordeños de estos animales son en masa, son animales completamente a lo Frankestein. Viven con dolor crónico durante toda su vida. Las vacas de hace 30 o 40 años pacían alrededor de seis o siete kilómetros al día. Las vacas lecheras hoy en día básicamente permanecen en sus ordeños masivos aguardando a ser relevadas de su agonía. Se les carga todos los años, se les despojan de sus crías en un par de días luego del nacimiento — y a todo momento los animales mugen de miedo y frustración, justo como lo haría una madre humana. No creo que alguien que tenga conciencia debería apoyar este tipo de relaciones."

"El temor y el miedo de vosotros estarán sobre ellos".

Stephen Kaufman, un medico de Ohio que es director médico de la Asociación Vegetariana Cristiana (www.christianveg.com) cree que mucha gente simplemente no ha pensado acerca de la comida como un tema religioso.

"Educar a la gente sobre los hechos de las granjas agropecuarias toma un largo trayecto hacia ayudarles a elegir para que su dieta sea consistente con sus principios éticos fundamentales," dice él. "Nunca ha hecho sentido para mí ver la barrera entre las especies como un lugar adecuado para definir dónde acaba la compasión — y realmente la mayoría de la gente está de acuerdo con migo. Noventa y nueve por ciento de la gente diría que no debemos ser crueles con los animales. La mayoría afirmaría que los humanos somos mucho más importantes que los animales — pero tal perspectiva no es incompatible con lo que estamos halando. No sostenemos que el acto de comer animales sea pecaminoso o errado en sí, y reconocemos que hay gente que necesita comer animales para poder sobrevivir. Pero aquí en América todos tienen modo de elegir. Si comer animales es dañino es aspectos de la creación de Dios, yo creo que nuestra fe realmente nos incentiva a considerar si esto es lo que debemos estar haciendo."

Friedrich ve paralelos entre el apoyo incontestable de la iglesia a comer carne y su falla en cuestionar otras injusticias. "Yo doy una mirada a los movimientos pasados de justicia social y el uso desafortunado de la Biblia para atrincherar el lado errado en muchos casos, y pienso que podemos ver que eso sucede con los animales en algunos de los debates que continúan haciéndose," dice él. "Si uno da una mirada a los debates en el Congreso en cuanto a si la esclavitud ha debido ser abolida, la cita bíblica que se hace es el Génesis 9, donde los Cananeos son enviados a la esclavitud — y eso se sita como la bendición de Dios a esta relación humana. En forma interesante, el Génesis 9 es el que se cita como la bendición de Dios a que los humanos coman carne. Si usted mira el pasaje, está muy lejos de todo lo que deberíamos alegrarnos por identificarnos con eso."

Kaufman está de acuerdo. "El precio pagado de acuerdo con la historia es muy profundo — que el temor y el miedo de vosotros estarán sobre ellos". Nosotros pagamos un precio por saborear la carne, porque ya no estamos en comunión con los demás animales de la creación de Dios. ¿Sucederá esa reconciliación que Isaías profetizó? No lo sé. Pero es una visión a la que le encuentro sentido, así que trato de hacer mi vida como parte de esa visión. Sobre lo que hago énfasis cuando le hablo a la gente es,¿ cuál es el mundo compasivo en el que estamos esperanzados en vivir? Aún si no podemos tenerlo, no es algo que busquemos y por lo que trabajemos?

Muchos activistas cristianos —como Ryan Courtade, quien organizó Compassionfest — están haciendo justo eso. Courtade, quien se convirtió en vegetariano luego de ver cómo sacrificaban un cerdo mientras estaba en un paseo al campo en su sexto grado escolar en España, ha conformado una extensa comunidad en Internet que aboga por los animales (www.loveallanimals.com).

"Tenemos 50,000 miembros en todo el país —estudiantes, en su mayoría", dice Courtade. "Los miembros reciben alertas de acción — a veces envían cartas o peticiones en sus propias comunidades, o cartas de respuesta a los artículos de periódicos, o cartas a funcionarios del gobierno. Actualmente tenemos cerca de 30 voluntarios que llevan a cabo diferentes campañas por los derechos de los animales y recopilan alertas de acción, peticiones y cartas".

Courtade es miembro activo de su parroquia, que ayuda en un programa extracurricular para niños, sirve como acólito y toma parte en el Consejo Juvenil Episcopal. El se siente apoyado por su iglesia y su abogacía por los animales, dice él.

"La gente en mi iglesia siempre está interesada. Siempre me hacen preguntas acerca del proyecto más reciente en que esté yo trabajando o por la última actualización sobre un evento. Nunca he tenido a nadie que me ridiculice por lo que hago. Existe gran incentivo."

Courtade da por hecho en enlace entre su fe y su activismo: "Cuando uno tiene fe en Dios, necesita mostrar compasión por todo ser viviente.!

Marianne Arbogast es editora asociada de The Witness.