Una jornada
de fe, una jornada de justicia
Entrevista con Naim Ateek
Por Brian Grieves
El presbítero anglicano Naim Ateek, un palestino de nacionalidad israelí, es fundador y director de Sabeel Ecumenical Liberation Theology Center en Jerusalen. Brian Grieves es el director de la oficina nacional de la Iglesia Episcopal de Ministros de Paz y de Justicia. Le solicitamos a Grieves que le hiciera una entrevista a Ateek para The Witness en razón de que éste ha estado involucrado por muchos años abogando por la paz y la justicia en el Medio Oriente y también por la amistad de largo tiempo que han tenido los dos presbíteros. La entrevista se llevó a cabo en Nueva York.
Brian Grieves: Naim, es maravilloso charlar con Ud. esta tarde. Nuestra amistad se remonta al tiempo que estuvimos juntos en Church Divinity School of the Pacific (CDSP) en Berkeley, California. Yo era de los mayores allá cuando Ud. estaba haciendo su trabajo de grado en 1971-1972. Quizás un buen punto para comenzar es pedirle que reflexione sobre su trayectoria como presbítero y como palestino desde esa época?
Naim Ateek: En 1966, comencé mi ministerio como diácono en un pequeño pueblo cerca de Nazareth. En 1967, me ordené como presbítero, dos semanas antes que Israel ocupara la franja de Gaza, el Banco Occidental, incluyendo el oriente de Jerusalén, los Altos de Golan y el Sinaí. Así que recibí el impacto de la guerra de 1967. La comunidad entera también fue azotada. Ello trajo remembranzas de la guerra de 1948, con el continuo despojo y desalojo de los palestinos. Personalmente, me sentía incapaz de hacerle frente a todas esas injusticias. Unos cuantos años después, regresé a CDSP. Necesitaba recapacitar sobre mi teología. Dios me estaba bendiciendo a través mi ministerio parroquial, pero también sentía que Dios me estaba guiando hacia un ministerio que se enfocara más y más en el tema de la justicia. Ese fue el comienzo de un punto decisivo en mi camino de fe. Comenzar a ver realmente la injusticia penetrante de cómo Israel estaba aumento gradualmente el control sobre la vida de los palestinos y oprimiéndolos eventualmente me llevó a continuar con mi trabajo de grado y luego a escribir el libro, Justice and Only Justice: A Palestinian Theology of Liberation (Orbis, 1989).
B.G.: Tantos palestinos que han salido de su patria es la razón lo que los ha hecho dispersar por todo el mundo. Pero Ud. nunca la dejó. Ud. salió al exterior a estudiar, pero regresó y ha permanecido. Eso debe sustentar su camino y lo que usted ha visto en todos estos años.
N.A.: Disfruté los 10 años que viví en los Estados Unidos cursando mis estudios y haciendo el trabajo de grado. Tuve muchos amigos y tuve varias oportunidades de trabajo. Pero siempre tenía la urgencia interior de que debía servir a mi gente. Siempre me encontraba en la disyuntiva entre la comodidad de estar aquí en los Estados Unidos, lejos del conflicto de mi patria, y algo que me empujaba por saber que debía estar precisamente allá. Todos nosotros hacíamos chistes sobre esto dentro de la familia porque yo ayudé a mi hermana a que viniera acá a visitarme y luego ella terminó casándose con un americano. Después ella ayudó a mi hermano y a otra hermana, y así sucesivamente. Tengo más familia viviendo en los Estados Unidos ahora que la que tengo allá en casa. Yo fui el único que vino y volvió. Es increíble. Pero para mí era muy claro que eso es lo que debo hacer.
Y ahora, reflexionando acerca de mi ministerio en Palestina e Israel, estoy asombrado de cómo Dios me ha conducido a través de un ministerio parroquial de casi 30 años y luego lentamente me ha guiado a un ministerio más amplio de justicia y de paz.
B.G. : Usted mencionó Justice and Only Justice. Este es un libro notable de referencia para la gente que quiere entender la situación allá. Hablemos un poco acerca de la teología del libro y cómo ha evolucionado su teología desde entonces.
N.A.: Recientemente, hemos estado traduciendo el libro al Arabe, así que he estado de nuevo muy involucrado con el libro muy estrechamente. El libro fue publicado por primera vez en 1989, pero siento qué tan relevante es aún por lo que está pasando hoy.
Al escribir el libro, sentía la necesidad no solo de articular para mí mismo, sino también compartir con otros los antecedentes del conflicto y los retos que estamos enfrentando nosotros hoy. Para comenzar, el problema de identidad es aún un tema muy decisivo para mucha de nuestra gente, especialmente la comunidad cristiana. Es una comunidad pequeña ahora, 2 por ciento del total de la población tanto en Israel como en Palestina. Aunque la comunidad en sus raíces se remonta a los primeros siglos de la cristiandad, hemos perdido mucha gente por la emigración y por muchas otras razones. Existe una profunda crisis de identidad. Tenemos que manejar diferentes aspectos de nuestra identidad, es lo que significa cuando decimos que somos árabes, palestinos o cristianos. Algunos de nosotros también somos ciudadanos israelitas. Hemos sido formados por las diferentes dimensiones de nuestra identidad.
Para mí, todos estos aspectos diferentes de mi identidad son también áreas de responsabilidad. Tengo responsabilidad por mis hermanos árabes, mis hermanos palestinos, mi comunidad cristiana y mis conexiones con Israel. De un modo, todas esas áreas diferentes me proporcionan una agenda de ministerio, ya sea a través del trabajo ecuménico cristiano de Sabeel, o a través del trabajo sobre la fe interior, porque ambos son parte de mi identidad. Los musulmanes árabes y palestinos son parte de mi comunidad.
En el libro también preguntaba cómo puedo yo, como ciudadano israelita palestino cristiano, hacer teología en mi propio contexto? Inmediatamente me encontré con la dificultad total de cómo uno interpreta la Biblia. La Biblia ha sido abusada por gente que ha querido sustentar sus reclamaciones Sionistas exclusivistas sobre la tierra. Lo que se necesitaba era una teología de liberación, una teología de la tierra que pueda ayudar a mi pueblo a mantener y reforzar su fe en Dios. Ayudarlos a estar facultados para trabajar por la justicia y la paz mediante el seguimiento a Jesús en su camino de no-violencia. A tener el coraje de pararse y decir que la ocupación del Banco Occidental y Gaza debe terminar, que debe haber un estado palestino paralelo al estado de Israel.
Mi preocupación acerca de la justicia para los palestinos proviene de esta base de fe. Estoy igualmente preocupado por los judíos israelitas que necesitan vivir en paz. Pero ellos no pueden tener seguridad a menos que ellos actúen con justicia con los palestinos.
B.G.: Ud. habla de la no-violencia. ¿Cómo tratar la no-violencia en una región donde el conflicto es tan violento?
N.A.: Es claro para mí que necesitamos una alternativa a la violencia, que no podemos permitir que la lucha armada sea la única vía para resistir la ocupación. La violencia está únicamente aumentando el número de gente que se está matando en ambos lados, pero especialmente en el lado palestino. Algunos de nosotros hemos estado hablando y escribiendo sobre la no-violencia por muchos años. Pero hay ahora una nueva intención para tratar de intensificar un movimiento por la no-violencia. Esta es la forma que Jesús vivió y se comportó, así que nosotros hemos estado reflexionando sobre la vida de Jesús y la no-violencia con nuestra comunidad. Estoy agradecido que haya entusiasmo acerca de esto.
Nuestra preocupación es que Israel no quiere que emerja un movimiento de no-violencia. Es más fácil para Israel que justifique su violencia cuando hay resistencia violenta del lado de los palestinos. Así que Israel convierte a la violencia muchas demostraciones que comienzan sin violencia, arrojando de inmediato bombas de gas lacrimógeno o en alguna forma instigando o provocando incidentes. Pero a pesar de esa reacción violenta a la no-violencia de la gente, yo pienso que necesitamos hacer todo lo que podamos para que surja un movimiento no violento. Esa es realmente la oportunidad. Hay musulmanes y judíos que están participando en esa clase de movimiento. Es muy emocionante.
B.G.: La violencia contra la no-violencia no es ciertamente extraña en la historia. Yo pienso en el movimiento de los derechos civiles en este país, donde sacaron los perros y el gas lacrimógeno y las mangueras, y etcétera y la gente se mataba. Ese movimiento tuvo como premisa la no-violencia y el pacifismo de Jesús. Encuentra usted una recepción positiva de esa clase de no-violencia a través de la fe de la comunidad entre judíos y musulmanes lo mismo que los cristianos?
N.A.: Si. Hemos tenido varias reuniones estratégicas con diferentes grupos en Sabeel. Cuando tratamos de pensar sobre los ejemplos, la gente siempre menciona el movimiento de los derechos civiles en los Estados Unidos, Sudáfrica y otros lugares. Así que ahora estoy tratando de educarme a mí mismo sobre lo que pasó en los Estados Unidos en los años de 1960 y sobre lo que sucedió con la separación racial en Sudáfrica. La sensación es que debe acabar este paradigma. ¿Qué puede hacerse para que este paradigma de violencia pueda romperse? Si nosotros podemos en alguna forma provocar o efectuar tal rompimiento, el movimiento puede contribuir a acabar con la dominación de los israelíes sobre los palestinos. La mentalidad tiene que cambiar para que la palabra "dominación" se convierta en algo del pasado. La nueva palabra debe ser "asociación". Pienso que un movimiento no violento puede el ariete de ataque de esa clase de paradigma. Pero no creo que podamos hacerlo nosotros solos. Por ello es que estoy buscando también a nuestros amigos en los Estados Unidos. Especialmente porque el movimiento de los derechos civiles y la lucha contra la separación racial en Suráfrica están aún vivos en la memoria. El odio, el resentimiento y el ánimo de venganza se están profundizando.
B.G. Cuando Ud. habla sobre la necesidad de contar con la participación de aquellos de nosotros en los Estados Unidos como socios en esta clase de movimiento, eso pesa muy duro sobre nosotros, porque reconocemos el papel del gobierno de los Estados Unidos en la perpetuación de la violencia que existe allá. Así que tenemos que encontrar una forma de hacer una brecha en la voz que siempre dice: Israel primero y último. Y, como este sería un movimiento popular, cuáles son sus esperanzas de que la autoridad palestina ayude a promover una cultura de no-violencia, o piensa Ud. que ésta solo va a tener que provenir del movimiento popular que haga impacto no solo en la situación de Israel, sino también en sus propias autoridades allá?
N.A.: Podría resultar un gran desperdicio de tiempo si uno va a concentrarse en cambiar el acercamiento de los líderes, en ambos lados, palestino e israelita. Me gustaría comenzar con lo popular en ambas comunidades porque creo que hay personas tanto en Palestina como en Israel que están listas para este movimiento. Esta es gente que ha estado haciendo un poco aquí y un poco allá. Así que ya son conscientes. Han analizado el problema y su objetivo es muy claro, que la ocupación debe acabar. Me gustaría comenzar trabajando juntos en ese nivel. Ojalá, a medida que estemos haciendo esto, algunos de los líderes empiecen a ver el valor y la sabiduría en esa clase de acercamiento y estrategia. Esa es mi esperanza. Pero para que tenga éxito, los palestinos no pueden hacerlo solos. Tienen que tener la unión de los judíos y los grupos internacionales. De un modo, estos grupos proporcionan protección contra la reacción israelí. Porque de nuestra experiencia con el ejército israelí y los componedores, la vida de un palestino es muy barata, ya sea hombre, mujer o niño.
B.G.: Déjeme adelantar un poco y pedirle que hale acerca de Sabeel. ¿Cómo fue fundada, su misión y cómo ve usted que ésta siga adelante en el contexto de la discusión que tenemos?
N.A.: Sabeel es realmente una respuesta a las oraciones y una respuesta a un sueño que comenzó conmigo cuando sentí que la iglesia debía involucrarse más en los temas de justicia. Yo estaba aún trabajando en la parroquia, amándola y gozándola, pero al mismo tiempo sintiendo las limitaciones de ese ministerio en términos de los problemas reales que afectan nuestra comunidad. Justice and Only Justice fue el vehículo mediante el cual estaba reflexionando acerca de lo que se necesitaba que ocurriera. Luego que el libro fue publicado, me reuní con algunas personas en Jerusalén para discutir cómo podríamos convertir nuestras ideas en realidad. Este comité ad hoc me ayudó a exponer esta teología de liberación a otras personas. Así, a través de la ayuda de algunos amigos, pudimos llevar a cabo una conferencia en 1990, a la cual nos referimos ahora como "la primera conferencia". Nosotros no llamamos este movimiento Sabeel al principio, sino simplemente PLT, Palestinian Liberation Theology.
B. G.: Estaba todo esto en un contexto cristiano?
N.A.: Sí, esa es la forma como comenzó. Invité a personas de diferentes denominaciones, como Fr. Elias Chacour. Jonathan Kuttab, Jean Zaru, Cedar Duaybis, Samia Khoury y otros. Así que teníamos las perspectivas de los católicos, los protestantes y los ortodoxos. Invitamos 10 teólogos de diferentes partes del mundo, incluyendo a Rosemary Ruether, a la conferencia. La conferencia fue coordinada por Kathy Bergen, quien estaba trabajando en el Comité Central Mennonita en Jerusalén en ese tiempo. Cerca de 50 a 60 personas asistieron de Israel / Palestina y otros continentes. De esa conferencia surgió nuestra primera publicación, Faith and the Intifada (orbis, 1991). Luego le pregunté al comité ad hoc si quería continuar conmigo en el camino donde tratamos de discernir lo que Dios quiere que nosotros hagamos. Los miembros accedieron. Así continuamos con algunos talleres en los cuales discutimos las implicaciones de una teología de liberación Palestina.
En 1994, adoptamos el nombre de Sabeel, una palabra árabe que significa "el camino". Esta nos recuerda a Cristo como el camino, la verdad y la vida. Sabeel también significa "un manantial de agua". Consideramos que este era un nombre maravilloso, ya que refleja nuestra jornada de justicia y de fe.
Nuestra segunda conferencia internacional en 1966 se enfocó en el tema de Jerusalén. Como resultado de la conferencia, formamos "Amigos de Sabeel" para que los internacionales pudieran formar parte del ministerio. En 1998 tuvimos nuestra tercera conferencia internacional que se enfocó en el concepto del Jubileo con motivo de los 50 años del despojo palestino. La pasada primavera celebramos nuestra cuarta conferencia internacional con el tema "Hablando la Verdad, Buscando Justicia". Ahora estamos trabajando en diferentes niveles y en una variedad de áreas. El ministerio de Sabeel es ecuménico. La comunidad cristiana es muy pequeña en el país, de manera que para tener un testigo mucho mejor para Cristo, debemos estar más unidos. Hacemos menos énfasis en la denominación y hacemos más énfasis en el ecumenismo. En un nivel popular, trabajamos con clérigos, mujeres y gente joven. Tenemos una sucursal de Sabeel en Nazareth que está llevando a cabo nuestro ministerio en Galilea. Somos la única organización que está haciendo este tipo de trabajo ecuménico.
Sabeel es un ministerio de justicia. Con una posición basada en la fe, estamos trabajando por la justicia para los palestinos y por la paz para todos. Ojalá esto conduzca eventualmente a la reconciliación y saneamiento.
Recientemente, nos hemos movido a una tercera área del ministerio de Sabeel, que es el trabajo de la fe de las diferentes religiones. A menos que haya también paz entre las religiones, no podrá haber paz entre las naciones y las gentes. Así que tenemos que trabajar en un nivel interreligioso.
B.G.: Ud. ha mencionado que la población cristiana es el 2 por ciento de la población del país, tanto en los territorios ocupados como en Israel. Las dimensiones de la interrelación de la fe deben ser todo un reto.
N.A.: Entre más trabajamos en la interrelación de la fe, más estamos rompiendo parte de los estereotipos que nos han estorbado. Algunos musulmanes perciben la comunidad cristiana como estando al margen, mientras que otros saben cuánto estamos involucrados. Como el porcentaje de cristianos es tan pequeño, no somos muy visibles en la lucha. No muchos cristianos están siendo asesinados, aun cuando muchos de sus hogares están siendo bombardeados. Los cristianos palestinos y los musulmanes son una comunidad. Nosotros debemos continuar trabajando juntos para lograr la justicia. Así que el trabajo de interrelación de la fe es una forma, también, de entrar en esa clase de relación con algunos de los líderes religiosos musulmanes, hablando acerca de algunas de las cosas que podemos compartir.
B.G.: Y la comunidad judía?
N.A.: Nuestra relación con la comunidad judía es básicamente con aquellos judíos seculares que están trabajando por la justicia y la paz. A ellos les gusta el ministerio de Sabeel. Todavía buscamos socios judíos religiosos.
B.G.: Diría usted que, aun cuando es solo el 2 por ciento de la población, debido a sus lazos con el Occidente y el enorme apoyo que recibe de las iglesias occidentales la comunidad cristiana funciona como un puente con el mundo árabe, el mundo islámico?
N.A.: La comunidad cristiana siempre ha servido a una comunidad más amplia, especialmente a través de las muchas instituciones cristianas como escuelas, hospitales, clínicas, orfanatos, etc. Así la influencia de los cristianos ha sido mucho mayor que lo que son en números. Y continúa de esa manera. El liderazgo de la autoridad palestina conoce nuestra participación muy bien. Pero en áreas donde no hay cristianos, la gente no sabe mucho acerca de nosotros.
B.G.: Puede decir por qué, a pesar de esta influencia, los cristianos están aún saliendo del país?
N.A.: Ha habido una emigración general de palestinos que se siente en forma más aguda por nuestra pequeña comunidad cristiana. Ha sido más fácil que los cristianos emigren debido a sus conexiones con gente del Occidente. La razón número uno para salir es la inestabilidad política. Hay algunas personas, también, que consideran que les gustaría estar en una comunidad donde haya más cristianos. Y aunque quiero que la gente se quede, nunca forzaré a nadie, porque sé cuán difícil es. Cuando pienso en la preocupación de la gente por la economía, buen empleo, tener una vida decente lejos de la humillación y la deshumanización de la ocupación, no los culpo. Espero y pido que cuando la paz se establezca y haya un estado palestino, que mucha gente regrese. Conozco gente en este país que dice: Cuando haya paz, queremos regresar. Pero nunca estoy seguro acerca de las nuevas generaciones, cuando se acostumbran a la vida en los Estados Unidos, si todos ellos quisiesen volver. Probablemente sea más fácil para las generaciones mayores, debido a que todavía tienen memorias y conexiones con el antiguo país.
B.G.: Para muchas personas en los Estados Unidos, el proceso de paz de los años 1990 parecía esperanzador. Arafat pudo regresar del exilio sin problema. Y aún, el año 2000 vio toda esta cosa como algo factible. Ud. expresó muchas preocupaciones acerca del proceso de paz mientras estaba en marcha: Qué pasó con ese proceso? Para comenzar, falló éste? Estaba predestinado a la ruina? Hay alguna esperanza que pueda ser revivido?
N.A.: Obviamente es más fácil hablar del pasado que del futuro. Los palestinos fueron divididos acerca del proceso de paz. Alguna gente decía: El proceso tiene fallas a tal grado que es errado; los líderes palestino nunca debieron haber aceptado el proceso de paz de Oslo. Un segundo segmento, y yo era uno de ellos, decía: Tiene fallas, pero vamos a probarlo; vamos a ver si podemos dirigirlo. Podría conducirnos a la paz que sea honorable y que sea justa. Estaba cansado de decir no, no, no. Yo dije "vamos a decir sí, y vamos a ver si Arafat y los líderes palestinos son capaces de conducir el proceso en la dirección correcta". Creo que es claro hoy que el primer grupo pudo ver desde el mismo comienzo que el proceso de paz no nos iba a llevar donde queríamos ir. Mirando atrás ahora, uno puede decir: El proceso de paz ha fallado y está muerto. La situación ahora es peor. Mientras Barak dijo que estaba dispuesto a devolver 95 por ciento del Banco Occidental y la Franja de Gaza, Sharon no devolverá más del 42 por ciento. Algunos analistas judíos han dicho que lo correcto era que los palestinos rechazaran el ofrecimiento del 95 por ciento. Algunos analistas políticos dicen que nunca fue ofrecido el 95 por ciento, sino entre 80 y 85 por ciento. Aún, cualquiera fuese el porcentaje retenido por Israel, le hubiese dado a Israel una matriz de control que mantendría su dominación sobre los palestinos.
Ahora, yo no creo que Sharon está interesado en la paz. El va a esperar su momento oportuno. Yo creo que él más bien vive una guerra de baja intensidad con los palestinos. De hecho, esa es la ventaja que tiene. El es un general. El quiere manejar el conflicto militarmente en vez de resolverlo. Eso es lo que realmente está pasando aquí.
Sharon piensa que puede suprimir la Intifada Palestina. Alguna esperanza es que sus desatinos puedan forzar a los americanos y al resto del mundo a verlo en su verdadera dimensión y traten de pararlo. Nuestra esperanza es que ocurrirá un milagro y que tendrá lugar el fin del paradigma. De otra forma, la situación se deteriorará en los siguientes tres o cuatro años con más gente asesinada, la expansión del asentamiento y el atrincheramiento de la matriz de control. Esa es realmente la parte que atemoriza. Estamos buscando el momento en que la ocupación de Palestina por parte de Israel acabe. Sin esta clase de justicia no puede haber paz.