La fusión de la guerra contra el terrorismo y la guerra por el petróleo
Entrevista con Michael Klare
Por Jane Slaughter

El libro Resource Wars escrito por Michael Klare en el 2001 comienza con paracaidistas de Estados Unidos que saltan en una zona de batalla en Asia Central — en 1997. Estaban entrenando, explica Klare, en caso de que los Estados Unidos decidieran intervenir para proteger el acceso al petróleo de la cuenca del Mar Caspio.

La adicción de este país por el petróleo, dice Klare, ha hecho que los planificadores del gobierno de Estados Unidos consideren el acceso al petróleo de otros países como un problema de seguridad nacional, y hacer los preparativos militares de acuerdo con esto. El predijo que las guerras siguientes se pelearían por el agua y el petróleo.

Hoy, en el 2002, Resource Wars se lee como un manual de antecedentes para entender los sucesos actuales. Klare detalla el conflicto explosivo entre India y Pakistán por el agua en el valle del Río Indo. Muestra cómo la victoria de Israel en la Guerra de Seis Días en 1967 le dió a Israel el control sobre los suministros de agua que anteriormente controlaba Siria y Jordania, y cómo la monopolización Israelí del suministro de agua del Banco Occidental encendió el conflicto con los Palestinos. Explica por qué el gobierno de Estados Unidos está dispuesto a hacer cualquier cosa —incluyendo hacer la guerra en Irak — para mantener la monarquía Saudita en su lugar. Michael Klare es el director del Programa de Cinco Colegios en Estudios de Seguridad Mundial y la Paz en el Hampshire College de Massachussets.

TW: ¿Qué lo llevó a usted a los estudios de seguridad mundial y paz?

MK: Esto se origina en mi historial como opositor a la guerra en Vietnam. Yo era estudiante en Columbia University en los años 60 y me involucraron en el lado investigativo. ¿Por qué estuvimos en Vietnam? ¿Cuál era la verdad detrás de lo que nuestros líderes decían? Yo me vinculé con una asociación de investigación progresiva llamada ANCLA — North American Congress on Latin America — y comencé a trabajar allí en contrainsurgencia, ayuda militar, traspaso de armas, intervención, conflicto Norte — Sur, toda esa gama de problemas que se esparcieron de Vietnam como murmuraciones. Y he estado haciendo investigación y escribiendo sobre temas de guerra y paz desde entonces.

Cuando llegamos al final de la Guerra Fría, muchos de nosotros creímos que eso nos llevaría a un nivel reducido del conflicto de guerra — que mucha de la fuerza impulsora de la violencia desaparecería, que las Naciones Unidad serían más fuertes, que la resolución del conflicto sería practicada más ampliamente. Por supuesto, no funcionó de esa forma. El mundo fue lanzado a una serie de conflictos amargos alrededor del mundo. Muchos de ellos se describen como conflictos étnicos y religiosos. Yo no les restaría importancia a la etnia y la religión en la guerra. Pero creo que hemos aprendido con el tiempo que estos son conceptos maleables, identidades maleables y que proyectándolos, la gente oportunista manipula la religión y etnia de la gente con el fin de obtener poder político o poderío económico. Fue al intentar entender por qué teníamos esta explosión del conflicto en esta nueva era que me involucré en este tema del conflicto por los recursos.

También dediqué mucho tiempo a comienzos de los años 90 estudiando el comercio internacional de armas y cómo se financiaban. Esto me condujo al comercio de las drogas, diamantes, maderas, porque es así como el comercio global de armas ilícitas se financia, a través del comercio ilícito de una clase o de otra. Esto llamó mi atención sobre el papel de la competencia de los recursos y la explotación de los recursos como un factor en la guerra contemporánea.

TW: Usted terminó su libro a finales del 2000. Me imagino la cantidad de gente que lo llama vidente, por muchas de las cosas que usted habló allí. Usted escribió sobre Venezuela y el petróleo, y sobre Osama Bin Laden.

MK: Yo creo que cualquier persona que haya seguido el camino que yo recorrí y la atención que le puse a estos problemas de los recursos no se sorprendería con nada de lo que ha sucedido en meses recientes. Es más un asunto, creo yo, que la gente no estaba mirando a los sitios correctos.

TW: Muchos de los "sitios correctos" que usted miraba eran los recursos del gobierno de Estados Unidos. Usted muestra cómo el gobierno está poniendo ya mucha atención a la importancia de los recursos y haciendo de los recursos un problema de "seguridad nacional". Me pregunto si su libro ha captado la atención de los políticos, si ellos están diciendo "Ah, caramba, alguien ha estado leyendo realmente nuestros documentos!"

MK: De hecho, se me pidió que diera conferencias en la Universidad de Defensa Nacional en marzo. Ese es el instituto de más alto aprendizaje para oficiales militares, para ayudarles a entender mejor el mundo en el que tienen que desempeñarse. Esos oficiales que están prestando servicio en el Medio Oriente, por ejemplo, están dándose mucha cuenta de que los problemas de los recursos — no sólo del petróleo, sino también del agua — están por convertirse en el centro del conflicto global en los años venideros.

 

TW: ¿Podría describirnos cómo es probable que ocurran los conflictos sobre el petróleo y el agua?

MK: El conflicto por los recursos surge en la conjunción de tres mundos: el mundo ambiental, el mundo de la guerra y la paz y la seguridad, y el mundo de la globalización. Si usted puede imaginar tres círculos de colores que se sobreponen en la mitad, allí es donde se encuentran los problemas de los recursos.

Por una parte, los recursos se hacen cada vez más preciosos debido a su explotación insostenible. Estamos utilizando el agua en forma muy libertina. Estamos utilizando los árboles y usando el petróleo como si estos fuesen materias ilimitadas. ¡Y no lo son! Estamos comenzando a llegar a los límites de su disponibilidad. Eso es algo que aprendí del mundo ambiental.

Entonces de la comunidad de la globalización vine a apreciar cómo el esparcimiento de la Industrialización a más áreas del mundo, la intensificación del comercio global, está acelerando la explotación de los recursos. Y la tercera parte es la que conozco mejor — los gobiernos con frecuencia vuelven un tema de seguridad los problemas de los recursos, con lo cual quiero decir que los ven a través del lente de seguridad nacional, diciendo que debemos tener estas cosas para nuestra seguridad nacional. Por lo tanto, estamos dispuestos a ir a la guerra para mantenerlos. Es una combinación de aquellas tres cosas que hacen que el asunto de los recursos sea tan volátil.

TW: ¿Puede usted decir más sobre cómo estamos utilizando nuestros recursos?

MK: El agua es un ejemplo. Uno piensa que el agua es renovable, en el sentido que cada año vienen las lluvias, o esperamos que vengan. Pero sólo cerca del tres por ciento del agua del planeta es agua potable, y dos tercios de ella está atrapada en la capa de hielo de los polos. Realmente sólo un porcentaje muy pequeño del agua que está teóricamente disponible corre sobre la superficie donde podemos conseguirla — en ríos y lagos y pozos. Y esa cantidad está siendo utilizada por el crecimiento de la población, la urbanización y la industrialización, incluyendo la agricultura industrializada. Ahora estamos usando cerca de la mitad del suministro disponible de agua potable cada año. A las tasas actuales de crecimiento de la población, vamos a llegar a los límites de lo que está disponible en este siglo. Y entonces la mayoría del planeta va a comenzar a experimentar, dependiendo de donde uno viva, una escasez de agua de moderada a extrema. Algunas partes del mundo ya están en ese punto. El Medio Oriente en particular, pero hay partes de América del Suroeste y Sudeste y las Planicies — aún partes del Nordeste, que están sufriendo por la escasez de agua. Es una combinación de los patrones de cambio del agua que provienen del cambio del clima global y el hecho de que el crecimiento de la población y la suburbanización y la urbanización están creando un gran aumento en la demanda que no puede suministrarse.

En Estados Unidos esto conlleva a disputas sobre el agua entre los estados o entre los condados y generalmente estos se dirimen sin acudir a la violencia. Lo que está sucediendo en el Medio Oriente, no obstante, y en Asia del Sur, es que típicamente las principales fuentes de agua, como un sistema de un río grande, se originan fuera del país que depende de ellas. El Río Jordán se origina en Siria y Líbano, pero Israel depende del Jordán. El Río Nilo se origina en Etiopía y Uganda, pero es Egipto quien depende principalmente del Nilo. Israel ha manifestado muy claramente que irá a la guerra si alguno de los estados árabes trata de desviar el Río Jordán, y Egipto ha dicho lo mismo acerca del Nilo.

TW: Esa es una posición muy precaria en la que está Israel, una situación en donde toda su agua proviene de afuera del país.

MK: Correcto. Y por eso es que Israel no ha estado dispuesto a ceder las Montañas de Golan, que son parte de Siria pero que también es una de las fuentes principales para el Río Jordán. Y tampoco está dispuesto a ceder el Banco Occidental, que tiene una corriente de agua subterránea conocida como el acuífero de la montaña. Juntos el Jordán y el acuífero de la montaña son las principales fuentes de agua de Israel, y ellos han decidido mantener su control sobre estas a través de la ocupación militar.

Tenga en cuenta que el agua es escasa para comenzar. Imagine unas condiciones parecidas al desierto. Imagine entonces el Banco Occidental. Israel controla los pozos allí y permite los asentamientos judíos en el Banco Occidental para tener por lo menos cinco veces más agua que los Palestinos, para tener suficiente agua de manera que ellos puedan regar sus prados y lavar sus carros y llenar sus piscinas. Mientras la gente al otro lado de la carretera en las comunidades Palestinas no puede regar sus plantas de las que ellos dependen, y no tienen suficiente agua para una higiene adecuada. Uno puede entonces entender por qué se forman los resentimientos.

TW: Hablemos sobre el 11 de septiembre. ¿Cómo cambió la política militar americana y la política del petróleo?

MK: Esa no es una historia fácilmente resumida. El 11 de septiembre es un producto, en parte, de la búsqueda del petróleo del Golfo Pérsico por parte de América. Uno no puede entender el 11 de septiembre sin conocer esa historia, que tiene que ver con las relaciones especiales que Estados Unidos tiene con Arabia Saudita.

Se remonta al año 1945, cuando el Presidente Franklin Roosevelt se reunió con el Rey Abdul-Aziz ibn Saud. Se reunieron en Egipto en Febrero de 1945 y establecieron una relación especial mediante el cual Estados Unidos ganaría acceso privilegiado al petróleo de Arabia Saudita a cambio de una promesa de proteger a la familia real contra sus enemigos locales y extranjeros. De manera que esta relación especial no es entre Estados Unidos y una nación, como lo es nuestra relación con Francia o el Reino Unido. Arabia Saudita no tiene una constitución; no tiene un gobierno. Es una monarquía feudal y nuestra relación es con la monarquía misma, con los herederos varones de Abdul Azziz — las mujeres no son parte de la línea monárquica, por supuesto, de manera que esta es como una relación medieval. ¡No tenemos ninguna otra relación como esta! Y esa ha sido la base de la política de Estados Unidos en el Golfo Pérsico desde 1945.

Nosotros hemos formado las fuerzas de seguridad interna y los militares sauditas de Araba Saudita y continuamos haciéndolo. Mantenemos bases allí; fuimos a la guerra en 1990 para proteger a Arabia Saudita contra Irak. Esta es una relación a largo plazo que antecede a las relaciones de Estados Unidos con Israel e históricamente ha sido más importante en cuanto a su impacto sobre la política militar de Estados Unidos. Nunca hemos estacionado tropas en Israel ni hemos ido a la guerra para proteger a Israel, sino que hemos enviado tropas a Arabia Saudita y hemos ido a la guerra para protegerla.

TW: Y usted dice en su libro que Arabia Saudita posee el 25 por ciento de todo el petróleo del mundo.

MK: Correcto! Lo cual es…

TW: …absolutamente increíble!

MK: Ellos se sientan encima de más petróleo que el se encuentra en Norte América, toda Suramérica, toda Europa y toda el África combinados. Y así con el tiempo Estados Unidos ha desarrollado esta relación tan estrecha con la familia real, la cual es a) no democrática, b) no permite ningún disentimiento y c) es corrupta a los ojos de quienes son musulmanes devotos. Se han vuelto tan ricachones con todo este dinero del petróleo, que muchos de los príncipes llevan vidas ostentosamente lujosas, lo cual no está de acuerdo con los puntos de vista de los musulmanes respecto a la piedad y la modestia. Y, por supuesto, d) la familia real tiene estrechos lazos con Estados Unidos, lo cual está muy relacionado con Israel.

De manera que por estas cuatro razones — su carácter no democrático, su carácter represivo, su carácter corrupto, y sus lazos con Estados Unidos — la familia real saudita se ha convertido en objetivo para los extremistas islámicos en Arabia Saudita. Estos desean destronar la familia real y reemplazarla por un gobierno Musulmán más radical como el Talibán.

La mayoría de los sauditas, probablemente, si tuvieran una opción democrática, escogerían un gobierno más moderado, pero esa opción está cerrada. La única forma de expresar desacuerdo en Arabia Saudita es a través del extremismo religioso y el terrorismo. Y así los opositores del régimen adoptan la oposición terrorista, y es de este ambiente que Osama Bin Laden y sus seguidores provienen. Quince de los 19 secuestradores eran sauditas que formaban parte de este movimiento anti- gobiernista.

TW: Cuando él anunció la "guerra al terrorismo", George Bush habló sobre un "eje del diablo". Su libro habla sobre el control de Irán sobre el Estrecho de Hormuz, a través del cual gran parte del petróleo proveniente del Medio Oriente tiene que despacharse. Y por supuesto Irak está justo ahí cerca del estrecho, también. Y eso me hizo pensar, "Ah, así es como Bush se las arregló para poner juntos estos dos países tan disparejos en el ‘eje del diablo’!".

MK: Correcto. Yo creo que cualquiera que haya estudiado la historia que la participación de Estados Unidos en el Golfo Pérsico no puede ayudar sino ver el petróleo de muchas otras cosas que suceden. Si, hay otros temas: Existe un problema real de cómo tratar las armas de destrucción masiva en la región — las de Israel lo mismo que las de Irán e Irak. Pero yo creo que la preocupación de Estados Unidos por Irán e Irak es principalmente por la amenaza que ellos plantean a Arabia Saudita.

Y también anotaría que Irán e Irak son el segundo y tercer poseedores de petróleo en el mundo. Yo no creo que los políticos de Estados Unidos hayan perdido la esperanza que en algún punto del camino, con un cambio de régimen, las compañías estadinenses puedan de nuevo sacar esos suministros de petróleo.

Lo que es importante de entender es que tres meses antes del 11 de septiembre, el 17 de mayo de 2001, la Casa Blanca anunció el informe de Cheney sobre la política energética de Estados Unidos.

Este es un informe que escribió Enron, como sabemos ahora, y refleja la perspectiva del petróleo y el carbón a gran escala. El informe pide un esfuerzo muy agresivo por parte de Estados Unidos para tener acceso a los suministros de petróleo fuera del Golfo Pérsico. Debido a los temores de que el Golfo Pérsico se viera periódicamente sumido en guerra, la estrategia pide un aumento de nuestros suministros provenientes de otras áreas. El informe recalca tres áreas para un esfuerzo mayor: la cuenca del Mar Caspio, la costa oeste de Africa, y Venezuela, Colombia, México. El Mar Caspio es el primero. De tal manera que esta fue la política nacional comenzando el 17 de mayo de 2001.

Bueno, viene ahora el 11 de septiembre. Estados Unidos hace la guerra en Afganistán porque es allí a donde fue Osama Bin Laden cuando fue sacado de Arabia Saudita. La guerra en Afganistán es principalmente una guerra para Arabia Saudita — sobre Arabia Saudita. Fue para reasegurar a los sauditas que nosotros eliminaríamos la amenaza de Al Qaeda sobre Arabia Saudita. Ese es su fin primordial.

Sin embargo, no tiene este gentil beneficio lateral. Ya tiene usted esta política en su sitio para que Estados Unidos tengan más acceso al petróleo del Caspio, el hecho que tengamos operaciones en Afganistán y áreas circundantes da una oportunidad, el momentum, para filetear la presencia americana allí. Y la administración ha aprovechado ese hecho para promover su agenda petrolera. Quiero hacer claridad: Esta no fue la intención primordial, sino que es un beneficio lateral muy atractivo, y quizás uno que dure más, porque hemos adquirido bases ahora en Kyrgyzstan y Uzbekistán que podrían ser muy útiles a medida que Estados Unidos se involucre más profundamente en la región del Caspio. Y éstas podrían convertirse en instalaciones permanentes de Estados Unidos.

Así que lo que ha pasado, digo yo, es que la guerra contra el terrorismo y la guerra por el petróleo se han fusionado. Esto es producto de las circunstancias, no del destino. Pero una vez que se presentaron las circunstancias, las dos políticas que estaban marchando en rumbos separados están ahora moviéndose en un mismo sentido.

TW: ¿Diría usted que algo similar está sucediendo en Colombia?

MK: En Colombia esto se aplica porque Estados Unidos ha denominado a los movimientos guerrilleros como organizaciones terroristas y ha anunciado su intención de apoyar los esfuerzos del gobierno de Colombia para combatir las organizaciones de la guerrilla. Y una de las formas de lucha de la guerrilla es volando oleoductos e instalaciones petroleras. Así que Estados Unidos ha dicho ahora que va a contribuir a la seguridad de las instalaciones petroleras en Colombia. Otro ejemplo está en la antigua República Soviética de Georgia. Estados Unidos tiene ahora fuerzas especiales — instructores militares — en Georgia, supuestamente para combatir el terrorismo. Pero este también es un lugar donde el oleoducto principal va a ir desde el Caspio hasta Turquía y al Mediterráneo, y Estados Unidos está muy preocupado por la seguridad del oleoducto en Georgia y el Cáucaso.

TW: La gente de la izquierda siempre ha dicho que la razón por la que el gobierno y las compañías no se han pasado a la energía solar es que nadie puede poner un metro en el sol, usted no puede hacer dinero con esto. Pero parece que si el problema de escasez se está volviendo realmente tan serio por los siguientes 50 años, los gobiernos estarían prestando atención a alternativas de fuentes de energía. Ellos saben tanto como usted que el petróleo no va a durar por siempre. ¿Por qué ellos no prestan atención?

MK: Esta nuestra psicosis de energía en el trabajo, o el mejor término es adicción. Mire el tabaco a comparación. Mire sólo cuánto tiempo tomó para hacer un progreso mínimo para combatir la adicción por el tabaco. Y allí sólo había dos o tres estados, Carolina del Norte y Virginia y Carolina del Sur, donde la economía era movida por el tabaco y donde el liderazgo político de aquellos estados trabajaba duro para bloquear cualquier acción gubernamental sobre el tabaco.

TW: A pesar del hecho que a lo ancho de la nación esto costaba grandes sumas de dinero en enfermedades.

MK: Ahora, el petróleo es una situación donde los 50 estados son adictos. No hay estados que actúen como un contrapeso político. Y cuando digo adictos, es principalmente por el transporte. Porque el petróleo en este país no se usa como energía. Así que la energía solar no es un problema aquí. Es el transporte lo que constituye este factor. Y por el transporte, queremos decir los suburbios y los centros comerciales y las autopistas y las compañías de camiones y las aerolíneas, y estamos hablando de una parte sustancial de la economía americana y de la vida política. ¿Quién vota? ¡Los suburbios votan! No es la gente de la ciudad interior, quienes viajan en transporte público y no tienen poca influencia de poder. Es la gente de clase media que vive en los suburbios, y la industria de la vivienda, que solamente construye en suburbios y en ningún otro lado. Y la industria de las autopistas, de los automóviles y la industria petrolera y la de camiones que son tan poderosas. Y al final, somos nosotros adictos a esto.

Lo que está en juego aquí es LA FORMA DE VIDA AMERICANA. Esta es una adicción compartida que todos nosotros tenemos, en un mayor o menor grado. Y así es extremadamente difícil que nuestros políticos se paren frente al público y les diga la verdad — que uno ya no puede vivir en suburbios, que tenemos que regresar de allí y vivir nuestras vidas en forma distinta, en la forma como lo hacen en Europa. Allí, la gente vive en concentraciones urbanas al lado del ferrocarril y de las líneas de buses.

La única excepción que conozco de esto es la ciudad de Pórtland, Oregon, donde los votantes rechazaron un referéndum que habría eliminado los controles en la expansión suburbana. En todas las demás partes, la expansión suburbana es el nombre del juego económico. Y ningún político tiene el coraje de pararse frente a los votes y decir que esto no puede continuar.

TW: Así que esto no es tan simple de decir, ¿"Por qué nosotros no usamos solamente el sol?"

MK: Correcto. Uno podría usar la energía solar para calentar nuestros hogares, pero si nuestros hogares están a 30 minutos en carro del mercado y de la escuela y el trabajo, eso no importa. Aún estamos consumiendo grandes cantidades de petróleo. La única forma que la energía solar podría operar es si construimos conexiones por riel electrificados de alta velocidad entre ciudades y entre vecindarios, que es lo que están haciendo en Europa. Y en otras partes del mundo que están marchando inteligentemente, como Japón.

TW: Así que sería posible, con un esfuerzo realmente concertado, disminuir drásticamente la dependencia del petróleo.

MK: Correcto. ¿Pero qué está haciendo el Congreso? Está votando para construir más interestatales. Donde quiera que usted construya una interestatal, usted está construyendo nueva expansión. Primero yo manejaba por todo Estados Unidos en 1970. Algunos lectores de Witness recordarán que manejaban por todo el país en ese entonces, y uno recorrían enormes distancias entre ciudades y veía fincas o vegetación. Pero ahora, en muchas partes de Estados Unidos, lo que uno ve son suburbios donde quiera que uno va. Todo California, toda la Costa Este, el Medio Oeste — todo es expansión. Y los datos del censo confirman lo que ven nuestros ojos — que todo el crecimiento en la población americana en los últimos veinte años ha estado dentro de las 25 millas de las interestatales.

TW: Una de las cosas que aparecen una y otra vez en su libro es el asunto del crecimiento de la población. ¿Debería el gobierno estar buscando formas para desincentivar el crecimiento rápido de la población? Y, si es así, ¿hay alguna forma de hacerlo de una manera no desagradable?

MK: Dos cosas. Primero, para dejar claro que el crecimiento de la población es parte del problema. La globalización es igualmente seria, y quiero seguir con eso porque existe una tendencia de algunas personas en Estados Unidos a culpar de todo a la población y, por tanto, a absolverse a sí mismos de la responsabilidad de su parte. Esto es, el consumo de más y más petróleo y otros productos. La gente pobre en Nigeria no posee automóviles ni consumen petróleo, de manera que aún si la población aumenta en miles, no hace la menor diferencia comparado con nuestra falla en obtener normas del gobierno para el millaje de automóviles. La gente pobre sin carro no contribuye al agotamiento del petróleo. Está bien. Quiero decir eso primero.

No obstante, el crecimiento de la población importa en cuanto al consumo de agua y al consumo de tierras cultivables. Desgraciadamente, algunos de los niveles más altos de crecimiento de población están ocurriendo en países con tierras áridas en el Medio oriente y Asia que ya tienen escasez de agua. Y por lo tanto, la presión que se ejerce sobre los sistemas de agua está aumentando como resultado del crecimiento de la población, así como la presión por las tierras cultivables. Este es un problema real no solo por el crecimiento de la población, sino por el sitio donde está localizado. Canadá tiene abundancia de agua y de tierras, así que Canadá podría tener un gran incremento de población y no va a afectar nada. Pero en el valle del Río Nilo, en el valle del Río Jordán, en el del Río Indo, donde hay escasez de agua que se comparten entre tres o cuatro países con altos índices de crecimiento de población — esa es una fórmula para el desastre.

TW: ¿Y por qué el crecimiento de la población es tan fuerte ahora?

MK: Es alto en muchas partes del mundo, pero es en particular alto en aquellas áreas debido a la tradición religiosa.

Antes, se preguntaba qué podían hacer los gobiernos. Todos los estudios indican que la mejor manera de controlar el crecimiento de la población es procurar más educación a las niñas y mujeres jóvenes. Y darles información sobre las opciones de reproducción. Eso es lo mejor, de hecho, la única forma de reducir el crecimiento de la población.

TW: ¿Una reducción en la tasa de natalidad generalmente va unida a un mejoramiento del estándar de vida?

MK: Sí, pero si son los hombres los que se educan y no las mujeres, esto no tiene el mismo efecto. Porque la mujer, cuando se le da facultad, es la que tiende a ser más vigorosa para controlar el tamaño de su familia. La gente en los países petroleros tiene altos estándares de vida — como en Arabia Saudita — pero tienen un crecimiento de población explosivo. Y esto se debe a que la mujer no tiene poder decisorio.

TW: Desde el punto de vista de los recursos naturales, ¿hay algo que debamos pedir al gobierno que haga o que hagamos nosotros mismos?

MK: Los recursos son un tema central en aumento para los asuntos del mundo, y el manejo de los suministros de recursos globales es decisivo para nuestra capacidad de supervivencia como especie en este planeta. A menos que nos volvamos más adeptos a manejar y conservar los recursos naturales que tenemos, lo que único que podemos esperar es un futuro sangriento y horrible.

Esto va a requerir una clase distinta de ética que la del consumo, de manera que se trata de un asunto moral lo mismo que un asunto económico. Se trata de cómo escojamos llevar nuestra vida. Yo creo que deberíamos mirar los ejemplos de la gente que lucha con estos problemas y poder así obtener alguna guía — como los Shakers y los Quakers, que consideraban una vida sencilla como una vida superior.

TW: Y los Shakers tenían el asunto de la población como algo sin importancia.

MK: Ah, sí. Nosotros no llegaremos allá.

Yo vivo no muy lejos de una de las mayores comunidades de Shakers , la Villa Hancock. Y la vida de ellos era austera, pero no severa, porque todo lo que hacían era tan bello, tan elegante. Nosotros podríamos aprender a vivir con menos, ser más felices con menos.

Un último pensamiento es que este tema de los recursos naturales no puede ser manejado sobre la base de país por país. El agua y la energía son temas globales que tienen que tratarse a una escala global. Y tienen que tratarse a través del principio de la equidad — que toda la gente tiene derecho a mínimos básicos de las cosas que necesitamos para sobrevivir. Y si no le procuramos eso a la gente, vamos a invitar a la violencia, al terrorismo y a la guerra. Así que en procura de la paz, la equidad de los recursos naturales es decisiva.

TW: Lo que está en la mira no es sólo nuestra forma de vida, sino …

MK: … la paz misma.