¿El
Evangelio vs. Las Escrituras?
La teología bíblica y el debate sobre los ritos
de la bendición
Entrevista con Walter Brueggemann
Por Julie Wortman
The
Witness entrevistó a Walter Brueggemann un hombre versado en el Antiguo
Testamento para saber cuál es su perspectiva sobre el tema controvertido
de si la iglesia debe aprobar los ritos de la bendición para aquellas
relaciones con compromiso de por vida pero que están fuera del matrimonio.
Una coalición de grupos denominada Claiming the Blessing (Pidiendo
la Bendición) se reunirá este mes en Saint Louis para lanzar una
campaña con el fin de obtener la aprobación de ritos en la Convención
General del 2003 de la Iglesia Episcopal el próximo verano en Minneapolis
(Consulte www.claimingtheblessing.org
para ver cómo participar.
En la Convención General del 2000 de la Iglesia Episcopal, los obispos y delegados aprobaron la legislación que reconocía que había parejas en la iglesia que viven por fuera del matrimonio, manteniendo una relación de compromiso de por vida; y que tales relaciones, si están marcadas por la "fidelidad, monogamia, afecto y respeto mutuo, cuidado, comunicación honesta y el sagrado amor que permiten que aquellos que mantienen tales relaciones vean en el uno y en el otro la imagen de Dios", y que estén libres de "promiscuidad, explotación y abuso", merecen el apoyo, motivación y cuidado pastoral de la iglesia". Pero luego de un acalorado debate, ellas se rehusaron a incluir una norma para el desarrollo de ritos que expresaran el apoyo de la iglesia a las "relaciones de mutualidad y fidelidad distintas al matrimonio en la que medie la Gracia de Dios."
Walter Brueggemann es Profesor del Antiguo Testamento de William Marcellus McPheeters en el Seminario Teológico de Columbia en Decatur, Ga. El se ha interesado en los temas de interpretación que preceden los esfuerzos en la teología del Antiguo Testamento. Esto incluye la relación que existe entre el Antiguo Testamento con el canon cristiano, la historia cristina de la doctrina, la interacción entre judíos cristianos y la realidad cultural del pluralismo. El es el autor ampliamente leído de muchos libros y artículos, incluyendo Theology of the Old Testament: Testimony, Dispute, Advocacy (Fortress Press, 1997) y Deep Memory, Exhuberant Hope: Contested Truth in a Post Christian World, Patrick D. Miller, ed. (Fortress Press, 2000).
Julie Wortman: La Convención General del 2003 de la Iglesia Episcopal va a considerar la propuesta para que los ritos de la bendición se establezcan para apoyar "relaciones de mutualidad y fidelidad distintos al matrimonio en los que medie la Gracia de Dios". Cuando le pregunté si estaría usted dispuesto a darnos su perspectiva sobre si tales ritos de bendición debían aprobarse, usted dijo que era sólo un "exegeta" y que quizás querríamos hablar con alguien que tuviera un "horizonte más amplio" sobre el tema. ¿Qué quiso decir con eso?
Walter Brueggemann: Sólo pienso que en cuanto uno lee la Biblia, hay gente que conoce la tradición ética de la iglesia en su totalidad mejor que yo. Los argumentos no pueden basarse en el texto bíblico como tal, sino que tienen que hacerse en el contexto de cómo la iglesia ha manejado la Biblia en muchas otras cuestiones éticas.
Julie Wortman: Pero tengo entendido que sus opiniones son tomadas seriamente por los que "se mueven en el medio" quizás una razón valedera es que usted es un estudioso que escribe en forma accesible, que muchos eruditos no hacen, pero parece que es también porque usted es un hombre letrado en la Biblia cuyos puntos de vista sociales y políticos se basan en las Escrituras y la tradición antigua. ¿Según su experiencia, son las Escrituras la autoridad rectora para los cristianos moderados, y también lo son para usted? .
Walter Brueggemann: La respuesta para ambas preguntas es, "Sí". Son la autoridad superior para los moderados y son la autoridad rectora para mí por cuanto puedo uno atreverse a decir que es la autoridad superior cuando en forma imaginaria se toma en una cierta trayectoria de interpretación.
Yo me inclino a pensar que la mayoría de la gente, incluyendo a los moderados móviles, probablemente forma su pensamiento en otras bases distintas a la Biblia. Pero luego se inquietan si éste choca con la Biblia o por lo menos tienen ansiedad de demostrar cómo es que la Biblia es coherente con lo que piensan. Yo no creo, en la mayoría de estos asuntos cuestionados, que alguien liberal o conservador realmente lea en forma correcta la Biblia. Yo creo que básicamente le sacamos interpretaciones a la Biblia para llegar a toda clase de conclusiones, y luego buscamos confirmación. Y creo que yo tengo claridad para ayudar a la gente a hacer esas conexiones con los pensamientos aislados que ya tienen.
Julie Wortman: ¿Cree usted que las lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (lgbt) son pecadores?
Walter Brueggemann: Sí, como lo somos todos. Así que yo considero que nuestras relaciones interpersonales en relación con el sexo son muy peligrosas y son el sitio donde elaboramos nuestros temores y ansiedades y hacemos eso en muchas formas de explotación. De manera que yo no creo que los homosexuales y lesbianas y demás estén exentos de la clase de tentaciones con que todos nosotros vivimos.
Julie Wortman: Es la lucha que ellos tienen para que se les incluya plenamente en la vida de la iglesia una lucha de justicia?
Walter Brueggemann: Sí. Martin Luther King, Jr dijo una frase famosa, sobre el arco de la historia que se dobla hacia la justicia. Y una manifestación paralela que yo quiero hacer es que el arco del Evangelio se dobla hacia la inclusión. Y yo pienso que esa es la clase de convicción elemental con la que yo leí entonces el texto. Y sospecho que mucha gente que comparte esta opinión simplemente toma las partes del texto que están en favor de la inclusión y dejan de lado las partes del texto que se mueven en la otra dirección.
Julie Wortmann: ¿Y qué hace usted con esas otras partes?
Walter Brueggemann: Bueno, yo creo que uno tiene que tomarlas seriamente. Pienso que es claro que gran parte o toda la Biblia está ligada con el tiempo y mucho de la Biblia se filtra a través de una ideología patriarcal más bien severa. Lo que todos nosotros tenemos que tratar de hacer es tomar lo que de ellas tenga un futuro evangélico y que lo que realmente esté organizado contra el Evangelio. Para mí, la convicción de Martín Lutero en cuanto que uno tiene que hacer distinción entre el Evangelio y la Biblia es muy importante. Por supuesto, lo que Lutero quería significar del Evangelio es lo que Lutero significaba. Y eso es lo que todos hacemos, de manera que hay una dimensión altamente subjetiva en eso. Pero ahora asusta mucho a la iglesia que el Evangelio sea igualado con la Biblia, por lo cual uno adquiere un tipo de pensamientos sobre escrituras que no está perceptiblemente basados en el Evangelio. Y eso significa que la relación entre la Biblia y el Evangelio siempre va a ser cuestionada I supongo que eso es lo que todas las iglesias están haciendo están impugnando.
Julie Wortman: Usted ha trabajado mucho sobre los profetas hebreos. ¿Qué piensa usted que podemos aprender de los profetas acerca de la justicia en este tema particular de la gente lgbt y su clamor de justicia?
Walter Brueggemann: Como usted sabe, los profetas se enfocan principalmente en asuntos económicos, pero supongo que la forma en que yo lo interpretaría es diciendo que los profetas están preocupados con la forma en que el poder se aprovecha de los vulnerables. Cuando uno profundiza en estos asuntos, entonces obviamente los gays y lesbianas son los vulnerables y la muy sonada comunidad heterosexual es tan explotadora como cualquiera de las personas que los profetas criticaban. Además, en asuntos de sexualidad se tiene este inmenso clamor de virtud y moralidad por el lado heterosexual, lo que por supuesto hace que la ideología heterosexual sea la que se imponga.
Julie Wortman: Sí. Esto me hace pensar en una entrevista que usted le concedió a una anterior editora de Witness, Jeanie Wylie-Kellermann hace cerca de cuatro años en la cual usted decía, "La iglesia ha hecho que el centro de nuestra reverencia se base en lo malo que somos". Es un modo de conectar con la parte de la virtud. ¿Puede usted decir algo sobre eso de nuevo?
Walter Brueggemann: Ese es un fallo que hago de mi tradición litúrgica Calvinista. Nunca tengo esa sensación en el Episcopalismo aun cuando hay una confesión normal de los pecados, no parece ser tan severa como una confesión Calvinista del pecado. Pero me inclino a pensar que el peso de la gracia de Dios está por encima de nuestras culpas y de lo que debemos hablar es de la gracia de Dios. La otra convicción que tengo es de que, en su totalidad, no creo que la gente esté atribulada por su culpa en nuestra cultura. Yo pienso que están perturbados por el caos. Y, por tanto, la mayoría de nuestra conversación sobre la confesión y el perdón está más allá de ese punto. La razón que es importante para mí es que tengo la profunda convicción de que la adrenalina que se produce alrededor de los problemas de sexualidad no es realmente por la sexualidad. Es por el sentido desarticulado que la gente tiene de que el mundo se está desbaratando.
La ansiedad por el caos es aguda entre nosotros. Obviamente el 11 de septiembre hace que ella sea más aguda, pero anteriormente también lo estaba. El mundo en la forma como lo hemos conocido está desapareciendo de nosotros y creo que la gente ha tomado el tema de la sexualidad como el lugar para sacar una línea y tomar una posición, pero no es una línea o una posición sobre la sexualidad. Es sobre el sentido emocional de que el mundo es un sitio muy peligroso. La sexualidad es, creo yo, una forma de hablar sobre eso.
Julie Wortman: Eso me da pie para algo que escuché que Peter Gomes dijo recientemente sobre la gente joven en Harvard, quienes están ansiosos por una vida de sacrificio y de servicio. ¿Tiene eso conexión con lo que Ud. está hablando?
Walter Brueggemann: Yo tendría alguna curiosidad sobre si esto es tan claro y simple. Pero la gente se está dando cuenta de que las prácticas recientes de consumo material son simplemente destructivas para nosotros y que ello no contribuye a nuestra humanidad. Y entre más gente sabe eso, más incentivo tiene.
Julie Wortman: Lo que yo estaba pensando es que el debate de la sexualidad parece estar más allá del punto dado por el llamado de la iglesia en estos tiempos.
Walter Brueggemann: Sí. Al menos en mi propio contexto (Presbiteriano), tengo la sensación de que continuar discutiendo sobre la sexualidad es casi una cortina de humo deliberada para no tener que estar hablando de algo que se relacione con los problemas reales en nuestras propias vidas.
Yo pienso que los problemas son económicos y, usted sabe, muchos de los grandes liberales en mi iglesia no quieren hablar sobre economía. La razón para eso es que muchos de nosotros los liberales estamos involucrados en el consumo también de una forma importante. Así que esto es algo más de lo que uno puede hablar sin amenazarlos.
Julie Wortman: ¿Cuál es la naturaleza de la bendición en el Antiguo Testamento? ¿Cómo se utiliza allí?
Walter Brueggemann: Se usa en una cantidad de formas, pero creo que el significado principal es que es la fuerza de vida de la creación lo que hace posible la abundancia. Si uno mira en el rezo de las bendiciones, por ejemplo, en Deuteronomio 28, trata sobre cosas materiales mundanas. Te enviará su bendición sobre tu ganado, sobre tus graneros y sobre tus cosechas. Así que pienso que ésta tiene que ver con la abundancia, la productividad, las extravagancias del mundo material. Y luego una maldición, como en el Deuteronomio 28, es que la fuerza viva de la vitalidad se nos arrebatará y nuestro futuro se quebrantará.
Julie Wortman: ¿Es eso distinto de la forma en que Jesús lo utilizó en el Nuevo Testamento? ¿Especialmente pensando sobre las Beatitudes?
Walter Brueggemann: No, yo creo que las Beatitudes son exactamente de esa forma cuando dice, usted sabe, benditos sean los que hacen la paz. Yo pienso que esto significa que la fuerza vital del espíritu creador de Dios está con la gente que vive de esa manera. Y que ellos están destinados a un abundante bienestar. Así cuando usted habla sobre un ritual de bendición, es el acto sacramental de la iglesia para afirmar que esta relación será un lugar en se invierta la capacidad generadora de Dios.
Julie Wortman: ¿Entonces por qué piensa usted que el prójimo se exalta con la idea de que los ritos de la bendición se extiendan para las relaciones del mismo sexo que estén libres de promiscuidad, explotación y abuso y que están marcadas por "fidelidad, monogamia, afecto mutuo, respeto, cuidado, comunicación honesta y el sagrado amor que permite que los que estén en tal relación vean en el uno y en el otro la imagen de Dios", como lo hicieron en la Convención General del 200 de la Iglesia Episcopal?
Walter Brueggemann: Creo que es muy complejo y es sobre la ansiedad y todo eso, pero a la luz de lo que estaba diciendo, yo pienso que es un fallo moralista que la gente como esta no tenga derecho al bienestar. Y, por tanto, que la iglesia sacramentalmente garantice el bienestar para estas personas se considera como un regalo no merecido que va más allá del cálculo moral.
Ahora en el Presbiterianismo la pregunta que a veces se pone a la consideración teológica es que "demasiada gente está siendo salvada!" Ud. no querrá que toda esta gente se salve. Eso se llama universalismo. Yo creo que es el mismo cálculo que articulan los amigos de Job, que sólo los obedientes tienen derecho al bienestar. Si estas relaciones se entienden como un acto de desobediencia, entonces la iglesia no debe extender el bienestar para ellas.
Julie Wortman: ¿Así que hay una lógica al exaltarse?
Walter Brueggemann: Yo creo que es lógico. Pienso que es lógico que se origine en el temor y esto se origina en el resentimiento. Es paralelo a la reforma del bienestar en el cual los pobres que no lo merecen no deben obtener bonos de comida.
Ahora, la moralidad importa y el vivir en forma obediente y responsable es importante. Pero eso siempre está en tensión con el otro reclamo que hacemos en cuanto que el mismo hecho de que existamos como criaturas de Dios nos dan algunos derechos.
Julie Wortman: Siendo usted una persona que basa lo que piensa en las Escrituras, ¿cuáles diría usted que son las normas bíblicas para las relaciones?
Walter Brueggemann: Bueno, yo pienso que la fidelidad. Abarca mucha interpretación, pero básicamente es amar a Dios y amar al prójimo. Y el primer prójimo que supongo yo que amamos es aquel a quien hacemos estos votos sagrados. Así que eso tiene que ver con las relaciones que son honorables y justas y fieles y confiables y todo eso que sea pulcro. Entonces uno puede discutir qué es lo que todo eso significa. Esto es pensamiento relacionista.
Pero la clase de pensamiento que uno puede deducir del Libro de los Levíticos, de donde proviene mucha de esta posición antagónica de la bendición a parejas del mismo sexo, conlleva un sentido material sustantivo de contaminación que nada tiene que ver con las relaciones. Para esta forma de pensar existe un veneno palpable que se esparce en la comunidad para el cual debe hacerse resistencia. La gente que piensa que esta forma no puede tomar en cuenta la dinámica de las relaciones sobre las que estamos tratando de hablar. La forma de hablar sobre la contaminación física está profundamente arraigada en el Biblia, no obstante lo cual es un problema.
Julie Wortman: Hay gente que dice que la situación de la gente lgbt es análoga a la del canario en una mina de carbón.
Walter Brueggemann: Yo he dicho que en la ciudad las personas sin hogar son los canarios, pero pienso que se trata más bien de la gente lgbt. Un principio general es que el canario es aquel que sea el más vulnerable. Es decir, que siempre es el caso de prueba sobre si estamos siguiendo a Jesús. Y luego si usted va más allá en decir que los gays y lesbianas son los más vulnerables en este problema, entonces ellos son verdaderamente los canarios.