FAMILIA, IGLESIA Y VECINDAD:
Latinos de fe ejercen poder colectivo para mejorar la vida cotidiana.

Por Timothy Matovina

El diácono Carlos Valdéz estaba disgustado. La intimidación del pandillero a estudiantes de séptimo y octavo grados en el campo escolar de su parroquia de la Iglesia Católica de la Ascensión al norte de Minneapolis, fue tan intensa que el director de la escuela tuvo que empezar a patrullar la escuela con un bate de béisbol. Frustrado por la falta de respuesta por parte de la policía a las súplicas del director para que le ayudaran, Valdéz se alistó en 1996 como apoyo en el Joint Ministry Project (JMP) una organización comunitaria local fundada en la fe que trata con problemas urbanos. Armado con el entrenamiento de JMP en organización de la comunidad y acción pública, Valdéz y otros líderes de la parroquia se unieron con JMP para reunir 600 personas y exigir que el jefe de policía y el alcalde aumentaran las patrullas para detener el reclutamiento de las pandillas. Aunque al comienzo los oficiales de la ciudad se rehusaron a negociar, el cubrimiento de los medios de comunicación que fomentaron los organizadores locales pronto los hicieron reaccionar. A la semana siguiente, "Equipos de Seguridad" conformados por civiles y la policía patrullaban la escuela y las vecindades a su alrededor, todas las tardes. Los miembros de las pandillas volaron. Alegres con su éxito, Valdéz y sus compañeros de parroquia sacaron como conclusión que estos sucesos representaban más allá de sólo rescatar su campo escolar. Los más importante es que ellos habían aprendido que podían ejercer un poder colectivo para el bien de su comunidad. Como Diácono, Valdéz justipreció su propia transformación después de la victoria, "Me siento vivo, y Dios me está llamando para que organice en mi comunidad, la comunidad Latina."

Seguidamente, Valdéz jugó un importante papel en la fundación de la parroquia del Sagrado Corazón; cientos de Católicos Latinos de su congregación han recibido entrenamiento en liderazgo para organización de la comunidad basada en la fe. Junto con otras numerosas pequeñas victorias que resultan de este esfuerzo de organización, los líderes latinos han creado una cooperativa comercial de Mercado Central, levantaron $ 3 millones para los 40 negocios menores de la cooperativa y obligaron al Servicio de Inmigración y Naturalización para tramitar las solicitudes de inmigrantes de una forma más oportuna y humana (La historia de Valdéz se haya en una crónica del informe anual de 1999 de Interfaith Funders, Jericho, N. Y.).

Cambió la cara de los paisajes cívicos

Los católicos latinos de Minneapolis son parte de la larga y creciente presencia Católica Latina en los Estados Unidos. Con la suma de los recién llegados desde diversas partes como Puerto Rico, Cuba, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Colombia, Perú, Ecuador y Argentina, junto con la continua inmigración de México a la masa de una población hispana integrada principalmente por católicos descendientes de Mexicanos, los Hispanos son el mayor grupo de Católicos de los Estados Unidos lo mismo que el mayor grupo de los Católicos que llegan; ellos integrarán la mayoría de los católicos de Estados Unidos durante las primeras décadas del nuevo siglo. Este incremento demográfico, que también afecta otras denominaciones religiosas, ha cambiado la cara de las numerosas parroquias Católicas y del Catolicismo de los Estados Unidos en general y, como lo demuestran los esfuerzos del Diácono Valdéz y sus colaboradores, el paisaje cívico de las ciudades y pueblos a través de la nación.

La participación en organizaciones de la comunidad fundadas en la fe como JMP es la forma más consistente y extensa del activismo político del católico latino. El sociólogo Richard Wood sostiene que las organizaciones de la comunidad fundadas en la fe, esto es, las organizaciones cuyos miembros están conformados principalmente por congregaciones locales, "representan indiscutiblemente el movimiento más difundido por la justicia social en América." El estudio reciente de Wood (con Mark Warren), "Faith-Based Community Organizing: The State of the Art (Interfaith Funders, 2991), revela que existen 133 de tales organizaciones en los Estados Unidos que tienen oficina y por lo menos una persona de administración de tiempo completo. En forma colectiva, estas organizaciones enlazan 3,500 congregaciones más otras 500 instituciones tales como escuelas públicas y sindicatos de trabajadores locales; las congregaciones comprometidas con organizaciones de la comunidad fundadas en la fe comprenden entre 1.5 y 2.5 millones de miembros y se encuentran en casi todas las áreas urbanas mayores y muchas ciudades secundarias a través de la nación. Los latinos integran una mayoría de aproximadamente 21 por ciento de las 3,500 congregaciones antes mencionadas. Esta cifra representa un nivel de participación latina que es casi el doble de su rata de población, que actualmente es del 12.6 por ciento del total nacional. En ciudades y regiones con poblaciones grandes de Latinos como Los Angeles, Nueva York, Miami, Chicago, San Antonio, El Paso y el Valle del Río Grande, la participación y el liderazgo latino son aún más sobresalientes. Por ejemplo, en Texas la mitad de las congregaciones que son miembros de organizaciones de la comunidad fundada en la fe son parroquias católicas hispanas. No es de sorprender que los cinco estados el mayor número de organizaciones de la comunidad fundada en la fe sean California, Texas, Illinois, Nueva York y Florida, esto es, los cinco estados que tienen mayor concentración de población Hispana.

Cuatro grandes cadenas de organización

La mayor parte de las 133 organizaciones están asociadas con una de las cuatro mayores cadenas de organización. La más famosa de éstas es Industrial Areas Foundation (IAF) Fundación de Areas Industriales, que fue fundada por Saul Alinsky en 1940. Al igual que la IAF, la Fundación Gamaliel también tiene su base en Chicago, mientras que el Pacific Institute for Community Organization (PICO) Instituto del Pacífico para la Organización de la Comunidad tiene su sede principal en Oakland y el Direct Action Research and Training Center (DART) Centro de Entrenamiento e Investigación de Acción Directa está en Miami. Las cuatro cadenas contratan con organizaciones locales para suministrar organizadores profesionales y entrenamiento en liderazgo. La Fundación Gamaliel, por ejemplo, suministró el organizador y entrenamiento para el Diácono Valdéz y otros en Minneapolis. Aunque las organizaciones locales permanecen autónomas, trabajan a veces con otras organizaciones sobre temas estatales y regionales. Los organizadores profesionales con frecuencia forjan estos lazos de colaboración a través de sus respectivas cadenas de organización. Los Latinos cuentan el 16.3 por ciento de los organizadores profesionales que se emplean a través de las cuatro cadenas y el 21 por ciento de los miembros de las juntas de las organizaciones de la comunidad fundada en la fe. Además, varios Latinos son líderes claves dentro de las cuatro cadenas de organización, entre ellos Mary Gonzáles en la Fundación Gamaliel, Ernesto Cortés, Jr. En la IAF y Denise Collazo y José Carrasco en PICO. Los líderes religiosos como los obispos Católicos de los estados Unidos han ofrecido un fuerte apoyo a las organizaciones de la comunidad fundada en la fe. En Noviembre de 1969 los obispos católicos lanzaron la Catholic Campaign for Human Development (CCHD) (Campaña Católica para el Desarrollo Humano, anteriormente llamada Campaña para el Desarrollo Humano) para tratar "los problemas de pobreza, racismo y tensiones de las minorías" que se hizo penosamente evidente a través del Movimiento de los Derechos Civiles y la rabia y desesperación de los americanos negros de la urbe pobre. Al fundar el CCHD, los obispos articularon dos metas explícitas: educar los Católicos y otras personas interesadas sobre los males sociales contemporáneos para promover "un mayor espíritu de solidaridad" y procurar fondos de apoyo para "grupos organizados de blancos y minorías pobres para desarrollar fuerza económica y poder político." Esta última meta ha llevado al CCHD a dar firme apoyo a las organizaciones de la comunidad fundada en la fe. El estudio de Warren y Wood mostró que el CCHD proporciona más fondos para organizaciones de la comunidad fundada en la fe que todos los demás donantes religiosos combinados; el apoyo de CCHD suma en total cerca de una quinta parte de todo el ingreso de las organizaciones de la comunidad fundada en la fe a todo lo ancho de la nación.

Comunidades organizadas para el Servicio Público (COPS)

La organización más reconocida de la comunidad fundada en la fe que es abrumadamente latina es la Communities Organized for Public Service (COPS) Comunidades Organizadas para el Servicio Público en San Antonio. El organizador de la IAF, Ernie Cortés, trabajó con líderes laicos y sacerdotes como Edmundo Rodriguez, Albert Benavides, Charles Herzig, Patricio Flores, Héctor Rodriguez, Bill Davis y Favid Garcia en los esfuerzos de 1974 para fundar COPS entre seis parroquias católicas mexicanas en la parte occidental de San Antonio. Desde la primera reunión de organización en el verano de ese año, COPS se ha expandido a 27 iglesias, cada una de las cuales estuvo de acuerdo en proporcionar líderes y fondos anuales para apoyar la organización. Los párrocos delegados en la reunión inaugural decidieron que la organización se enfocaría inicialmente en una sola meta: mejorar el drenaje por las horrendas tormentas que ocurren en la parte occidental. Por décadas, las frecuentes inundaciones en las vecindades de la parte occidental habían causado cierres de escuelas, accidentes, carros varados, casas dañadas, baches, carreteras impasables, caídas de puentes, quiebra de establecimientos de comercio, e incluso muertes. Sorprendentemente, cuando los líderes de COPS investigaron sobre esfuerzos hechos anteriormente para tratar los problemas de inundación, ellos descubrieron que muchos proyectos de drenaje habían sido realmente autorizados en ordenanzas aprobadas desde el año de 1945. Aterrados, buscaron hacer varias reuniones con el director de obras públicas de la ciudad y el administrador de la ciudad, pero sin obtener resultados satisfactorios. Luego, después de un período de fuertes inundaciones, los miembros de COPS llenaron el city hall durante una reunión del concejo municipal y relataron sus historias de horror sobre catástrofes por las inundaciones, lo que mismo que los resultados que habían encontrado por fallas por parte de la ciudad en el cumplimiento de los proyectos de drenaje que habían sido autorizados. El alcalde Charles Becker, presionado por la multitud y la abrumadora evidencia presentada, ordenó al administrador de la ciudad para que se ideara un plan de implementación del proyecto de drenaje. En Noviembre de 1974, COPS tomó la iniciativa al aprobar una emisión de bonos por $46.8 millones para 15 proyectos de drenaje en el sector occidental. Esta gran victoria inicial fue sólo el comienzo de una larga serie de esfuerzos exitosos de COPS en el desarrollo y revitalización de las vecindades en los sectores del oeste y seguidamente del este y sur de San Antonio. COPS ha obtenido mejoras en la infraestructura por más de $1 millón para estas vecindades principalmente de bajos ingresos y de clase trabajadora. Estas mejoras incluyen nuevas calles, andenes, bibliotecas, parques, alumbrado público, clínicas, sistemas de vivienda y drenaje adecuados, lo mismo que significativos avances en reformas educativas, entrenamiento de trabajo, desarrollo económico, mejores salarios, registro de votantes y activas campañas de ciudadanía, cursos de post grado para mejoramiento, becas universitarias y alfabetización de adultos. El proyecto QUEST ( Quality Employment through Skills Training) Empleo de Calidad a través de Entrenamiento de Capacidades, de la organización, ganó el Premio del Gobierno Americano en Innovación en 1995 de la Universidad de Harvard y de la Fundación Ford. Más importante aún, COPS ha transformado sus miembros y la mayoría de la sociedad civil de San Antonio. De acuerdo con las palabras del antiguo alcalde de San Antonio y Secretario de HUD, Henry Cisneros, "COPS ha cambiado fundamentalmente el tono moral y la cara política y física de San Antonio. También ha confirmado … que una forma de superar la pobreza es facultar a los pobres para que participen más plenamente en las decisiones que afectan sus vidas." Los líderes populares de COPS están de acuerdo, al igual que los párrocos de Nuestra Señora de los Angeles quienes atestiguaron con ocasión del 25º aniversario de COPS, que "muchos cambios positivos han sucedido en nuestra comunidad [gracias a COPS], pero el cambio más positivo ha sido en la actitud de nuestra gente. Hace veinticinco años, no podíamos imaginarnos que un miembro del concejo municipal estaría asistiendo a nuestras reuniones; ahora sabemos que con el poder de la gente educada, organizada, todo es posible."

Ni enemigos ni aliados permanentes

Más allá de San Antonio, COPS dio la pauta para el establecimiento de otras organizaciones de la comunidad fundada en la fe para múltiples temas mediante la transformación del modelo de Saul Alinsky para organizar congregaciones religiosas. Bajo la guía innovadora de Ernie Cortés y el clero de COPS y líderes laicos, la organización adaptó el estilo de alto enfrentamiento de Alinsky en la organización de sensibilidades culturales y religiosas de Católicos Hispanos en el sector occidental de San Antonio. Para estar seguro, COPS fue necesariamente con carácter de enfrentamiento, particularmente en sus primeros años, ya que como un establecimiento de carácter político y comercial buscó ante todo frustrar y luego limitar la influencia de la organización. Pero con el tiempo, los líderes de COPS trabajaron en colaboración con los funcionarios elegidos y los ejecutivos de negocios, según el dicho que es común en las organizaciones fundadas en la fe, de no tener "ni enemigos ni aliados permanentes" sino en cambio permanecer enfocada en el tema inmediato. COPS también ha trascendido el problema inicial de mejoras del alcantarillado para enfocarse en una agenda más amplia, y últimamente en la agenda principal de crear una organización de poder que pueda tratar cualquier número de problemas y preocupaciones que puedan surgir. Además, como la mayoría de los esfuerzos de organización fundados en la fe, la efectividad y longevidad de COPS se han visto fortalecidos al tener una relación contractual continua con una de las cadenas de entrenamiento de líderes y los servicios de organizadores profesionales.

Eruditos, reporteros y otros observadores con frecuencia pasan por alto incluso otra de las innovaciones claves que Cortés y los líderes de COPS introdujeron en el estilo de organización de Alinsky: la importancia de integrar la política y la fe. Como sociólogo, Mark R. Warren, autor de Dry Bones Rattling: Community Building to Revitalize American Democracy (Princeton, 2001) ha dicho que "mientras que Alinsky tomó una visión más bien utilitaria de las iglesias como repositorios de dinero y gente para movilizar, el IAF moderno desarrolló una colaboración estrecha con gente de fe, fusionando las tradiciones religiosas y el poder político en una teología de organización." Por ejemplo, la figura de Moisés, a quien los organizadores fundados en la fe con frecuencia consideran como "el primer organizador", se tiene por lo regular como modelo de visión, coraje, formador de relaciones y acción pública de líderes organizadores. Paralelos similares se sacan con Jesús, Pablo y otras figuras bíblicas importantes. Además, a pesar de los esfuerzos que los organizadores del IF iniciaron durante la era de Alinsky, los líderes principales de COPS no son activistas comprometidos con la cause, ni siquiera clérigos con simpatías por la reforma social, sino párrocos que perciban su activismo como una extensión de su compromiso con la familia, la iglesia y la vecindad. Todos menos uno de los siete presidentes de COPS ha sido una mujer Hispana, la mayoría de ellos madres de edad media con fuertes lazos familiares y parroquiales. La líder de COPS, Inez Ramirez, resume los sentimientos de muchos miembros de la organización en Mary Rogers’ Cold Anger: A Story of Faith and Power Politics (U. de North Texas Press, 1990): "Esto no es sólo política en lo que estamos comprometidos, sino en corregir la injusticia, que es el trabajo de Dios y la misión de la iglesia. Hay más para nuestra espiritualidad que simplemente ir a Misa los Domingos. Nuestra espiritualidad conlleva una profunda preocupación por el bienestar físicos de toda persona."

Tan fuerte es el interés de COPS en las congregaciones vitales que la organización ha asumido aún el papel del desarrollo de la parroquia, un proceso que comprende la identificación y entrenamiento de nuevos líderes, el aprendizaje colectivo con base en las Escrituras y enseñanzas de la iglesia, la construcción de la unidad de la congregación alrededor de metas y necesidades comunes, expandiendo la misión de la iglesia y sus ministerios, y aún el mejoramiento de las financias de la administración y de la iglesia. Los líderes de la parroquia del Sagrado Corazón informaron que durante el 25º aniversario de COPS que "el desarrollo ha sido clave en nuestro crecimiento y éxito como una parroquia de COPS," . Con parroquias católicas que cierran en el corazón de muchas ciudades de Estados Unidos, la organizadora del IAF, Hermana Mary Beth Larkin hizo quizás la alabanza más sonada para el papel del COPS en la vida de la congregación: "Ni una parroquia en el sector occidental de San Antonio murió luego que se inició COPS."

COPS ha proporcionado un modelo de organización que otras numerosas organizaciones de comunidades han emulado. Los organizadores del IAF en Texas, muchos de los cuales sirvieron inicialmente como aprendices en COPS, ayudaron a establecer organizaciones en localidades como Houston, El Paso, el Valle del Río Grande, Texas Occidental, Austin, Dallas, Fort Worth, la región de la Costa del Golfo en los alrededores de Beaumont y Port Arthur, el Condado de Fort Bend al sur de Houston y la región fronteriza de Eagle Pass — Del Rio. En la asamblea del 10º aniversario de COPS en 1983, Ernie Cortés anunció la formación de la Cadena IAF de Texas, en la cual prestaba sus servicios como director. Ese mismo año esta cadena a nivel estatal de las organizaciones de la comunidad local ganó su primera gran victoria sobre el problema de igualdad y reforma de las finanzas escolares. Seguidamente, la cadena hizo un exitoso lobbying para obtener fondos considerados como críticos para el cuidado de la salud de los indigentes y mejoras en la infraestructura en las colonias, los pobres, que eran comunidad no incorporadas a lo largo de la frontera Texas — México que estaban completamente carentes de agua potable, sistemas de alcantarillado y otras necesidades básicas ante la Cadena IAF de Texas. La iniciativa de educación de la Alianza de Escuela de la Cadena, con un esfuerzo para construir escuelas potentes en vecindades de bajos ingresos a través de la colaboración mutua de los padres, maestros, administradores y líderes de la comunidad ha recibido aclamación nacional por parte de los reformadores escolares. En 1999, los líderes de organización pronunciaron a la asamblea del 25º aniversario de COPS como una ocasión para celebrar los "25 años de organización del Sudoeste." Los representantes de las organizaciones afiliadas al IAF del sector Sudoeste tenían delegados presentes; estas organizaciones incluyen ahora grupos de varias localidades en California, Nuevo México y Arizona. Cortés, quien está actualmente radicado en Los Angeles, encabeza este nuevo esfuerzo para enlazar las organizaciones afiliadas al IAF con base regional.

La perspectiva con base en la fe:
Construir una democracia justa y más vigorosa

En forma significativa, las organizaciones de la comunidad con base en la fe al igual que aquellas afiliadas al IAF del Sudoeste brindan un modelo alternativo para que personas de fe se involucren en política. Como sociólogo, Warren se ha dado cuenta que el IAF y cadenas similares intentan construir organizaciones de poder local a partir de sus raíces, permitiendo que la clase trabajadora y otros miembros de la congregación participen más activa y efectivamente en nuestra sociedad democrática. A diferencia de la mayoría de bancos de alimentos, campaña de ropas, programas de ayuda de alquiler y otros servicios sociales de "caridad", las organizaciones de la comunidad fundada en la fe no se enfocan en la ayuda temporal, sino en la construcción de una democracia más justa y vigorosa. A diferencia de la Coalición Cristiana y cualquier número de grupos que en gran parte intentan hacer lobby para las decisiones políticas al nivel nacional, las organizaciones de la comunidad con base en la fe se enfocan en la formación de instituciones de mediación que proporcionen el "medio que falta" en la política Americana. En vez de proponer una agenda moral fija que ellos promueven en debates públicos de la política, las organizaciones de la comunidad con base en la fe con esfuerzos para formar instituciones que principalmente traten de la necesidad de restablecer una democracia más participativa.

No es de sorprender que los organizadores de la comunidad como Ernie Cortés deploren con frecuencia el presupuesto muy difundido (y con frecuencia inconsciente) que votar es el único medio para que los ciudadanos comunes de Estados Unidos participen en nuestra democracia. Aunque no se resta la importancia de votar, ellos hacen énfasis en que "lo que usted hace luego de la elección" revela más claramente qué tan activo es usted como ciudadano. Formar fuertes organizaciones de la comunidad es su manera de hacer posible que las congregaciones y sus miembros se comprometan en forma significativa en el discurso público y en los procesos de toma de decisiones que afectan sus vidas. Este modelo organizacional asume que la gente de diversos antecedentes y tradiciones religiosas engendran valores y perspectivas que puedan avivar y enriquecer este discurso público y las decisiones que fluyen del mismo. En otras palabras, la organización de la comunidad con base en la fe ofrece una crítica inherente de una cultura política con alternativas limitadas y de esta manera representa una contribución vital a la revitalización de la democracia americana.

Retos y obstáculos

Al paso que se acentúa la promesa para rejuvenecer la democracia que ofrecen las organizaciones de la comunidad con base en la fe, Mark R. Warren y otros han observado varios retos y obstáculos que aún quedan por delante para las organizaciones de la comunidad como aquellos en la cadena IAF. Uno de estos retos es la difícil transición de organizaciones enfocadas explícitamente en necesidades y preocupaciones locales en coaliciones regionales y aún nacionales que son una fuerza para una transformación política más amplia. Este reto y su potencial para efectuar decisiones de política y cambio social harán que la aparición reciente del IAF del Sudoeste, lo mismo que otros esfuerzos de organización regionales y estatales como el Proyecto de California PICO, sea aún más fascinante de observar en los meses y años venideros. Adicionalmente, mientras las organizaciones como COPS y la cadena IAF de Texas han sido altamente exitosas en congregaciones que atraen miembros entre los Católicos, históricamente los afroamericanos, y mayormente las iglesias Protestantes, ellas tienen pocos judíos, islámicos y otras congregaciones no cristianas y una minoría similar de iglesias evangélicas o Pentecosteses. En organizaciones afiliadas al IAF de Texas, por ejemplo, la falta de congregaciones Bautistas angloamericanas del Sur —nombre predominante en la mitad norte del estado- posee un reto significativo para que estas organizaciones logren su objetivo de dentro de sus filas como una base de apoyo tan amplia como sea posible. Entre los latinos, que abandonan el catolicismo por congregaciones evangélicas y pentecosteses a una tasa anual de cerca de 60,000, la falta de participación de estas iglesias en organizaciones de la comunidad coarta drásticamente la posibilidad que sus miembros latinos participen en actividades de organización. El reciente establecimiento de Christians Supporting Community Organizing (CSCO) Organización de la Comunidad de Apoyo a los Cristianos, en Boulder, Colorado, es un intento de tratar este tema; el proyecto inicial de CSC es enlazar las congregaciones evangélicas y pentecosteses con organizaciones de la comunidad fundada en la fe en Filadelfia, Boston, Rochester, Chigago y Spokane. El éxito de este esfuerzo es otra historia emergente en el desarrollo continuo de organizar la comunidad con base en la fe entre latinos y otros grupos en los Estados Unidos.

Timothy Matovina es profesor asociado de teología en la Universidad de Notre Dame en South Bend, Ind., donde se especializa en teología y cultura y teología de los hispanos / latinos en los Estados Unidos. Este artículo es una versión resumida de uno más grande que apareció como un capítulo en el libro Can Charitable Choice Work? Covering Religion’s Impact on Urban Affairs and Social Services publicado en 2001 por el Centro Leonard E. Greenberg para el Estudio de la Religión en la Vida Pública en Trinity College en Hartford, Conn. El libro entero se consigue en forma permanente en el web site www.trincoll.edu/depts/csrpl. Los lectores que quieran una copia gratis de la versión impresa pueden obtenerla con base en la disponibilidad de existencias, poniéndose en contacto con el Centro en csrpl@trincoll.edu.

Nota al margen:

Lo importante es relacionar las etapas de lo que está sucediendo en la comunidad

Quizás la dimensión que más se pasa por alto en cuanto la presencia del público latino en los Estados Unidos son sus tradiciones rituales y devotas, expresiones de fe que con frecuencia brotan en las calles y plazas de las ciudades y pueblos de Estados Unidos. Mientras tal ritual público ha sido una tradición de larga trayectoria en la Catedral de San Fernando en San Antonio, el santuario de la catedral más antigua en el país (y miembro de COPS), es también evidente que tradicionales similares de fe estén aumentando en las calles de los pueblos y ciudades de Estados Unidos. Al igual que los inmigrantes católicos europeos de generaciones anteriores, los llegados más recientes de América Latina y el Caribe traen expresiones atesoradas de fe con ellos, tales como la devoción de los portorriqueños por su patrón San Juan, la veneración de los cubanos por su patrona Nuestra Señora de la Caridad del Cobre (Nuestra Señora de la Caridad), la fe de los guatemaltecos en El Cristo Negro de Esquipulas (El Cristo Negro) y la dedicación de los salvadoreños a Oscar Romero, el arzobispo caído de San Salvador quien es popularmente aclamado como mártir y santo. En Nueva York, Miami, Los Angeles, Washington, D. C. y otras localidades con poblaciones latinas significativas en toda la nación, los latinos celebran sus fiestas y tradiciones religiosas con procesiones por las calles de la ciudad, misas y servicios oratorios al aire libre, culto televisado, y otras manifestaciones públicas de devoción que cambian el paisaje sagrado de numerosas comunidades de los Estados Unidos. Una de las tradiciones más esparcidas entre los grupos latinos es la extensa devoción por el Jesús crucificado y su sufrida madre el Viernes Santo. Como en San Fernando, en muchas parroquias hispanas esta devoción hace reminiscencias del juicio público a Jesús, el viacrucis, y la crucifixión o algunas otras precesiones por las calles. Parroquias como la de St. Bridget en el sector bajo oriental de Manhattan, St. Stephen en South Bend, Ind., St. Anthony en Milwaukee, St. Clement en Santa Mónica, Calif., y ocho congregaciones católicas a lo largo de la calle 18 en el vecindario de Pilsen en Chicago, son solo unas pocas de las muchas parroquias predominantemente latinas que anualmente observan esta tradición ritual pública. Junto con comentarios sobre los orígenes etno-religiosos y el significado del Viernes Santo y otros ritos públicos, el cubrimiento de los medios de comunicación con frecuencia se enfocan en mensajes de protesta política contra la injusticia y la violencia que ejemplifican estos rituales. El Chicago Tribune trae artículos del Viacrucis del Viernes Santo en el vecindario de Pilsen, por ejemplo, que han hecho enlaces entre el sufrimiento de Jesús y el sufrimiento de las comunidades latinas contemporáneas (ver, por ejemplo, ediciones del 3/26/91, 4/14/95). De hecho, como lo han anotado los reporte del Tribune, fue el sufrimiento de la comunidad lo que llevó a los católicos mexicanos y sacerdotes de la parroquia en Pilsen a iniciar este ritual público anual. La noche de Navidad en 1976, 10 niños y dos madres murieron en un incendio que se produjo en un edificio de apartamento a dos cuadras de la parroquia de St. Vitus. Debido a que no entendían español, los bomberos de Chicago que respondieron a esta emergencia no se percataron que estas víctimas estaban atrapadas dentro del edificio en llamas. En una reunión pública posterior a esta tragedia, los parroquianos de St. Vitus y otras parroquias de Pilsen discutían que estas muertas resultaron por la falta de bomberos que hablaran español, lo mismo que la ausencia de los administradores, hacinamiento en las viviendas y negligencia de la ciudad con los servicios públicos. Al siguiente Viernes Santo comenzaron su Viacrucis anual como una expresión de fe con la intención de sacar a la comunidad para que se reuniera en un acto colectivo de solidaridad, recordando a sus seres queridos que se habían perdido, y haciendo relación de sus muertas y el empeño de la vecindad de Pilsen con la injusta crucifixión de Jesús.

Posteriormente, la procesión anual enlaza las estaciones del Viacrucis (los eventos que comprenden la dolorosa caminata de Jesús en la vía al Calvario) con "problemas de la comunidad tales como vivienda, escuelas saturadas, inmigración y violencia de las pandillas". En palabras del Padre James Colleran, pastor de St. Vitus el año del primer Viacrucis en Pilsen, "lo importante es relacionar las estaciones con lo que está sucediendo en la comunidad" Chicago Tribune 3/26/91).

Otro elemento significativo de la historia pero que frecuentemente se pasa por alto es la noción de los practicantes sobre que sus rituales ejemplifican una experiencia religiosa que trasciende el tiempo y el espacio. El sobresaliente estudio de la antropóloga Karen Mary Davalos sobre el Viacrucis de Pilsen abarca numerosas conversaciones con líderes en los ritos del Viernes Santo como Patricia, quien sumó la intersección de ayer y hoy: "Cristo sufrió este camino hace 2,000 años, pero aún sufre hoy. Su gente está sufriendo. Nosotros nos estamos lamentando y gimiendo. Y también somos gente alegre al mismo tiempo… Así que esto no es historia, esto no es un cuento de hadas. Sucedió y está sucediendo ahora."

En una sociedad que se concentra más y más en la búsqueda espiritual de las personas y con frecuencia descuida la necesidad humana por el rito colectivo, las tradiciones latinas y las congregaciones ofrecen un modelo significativo de una forma que la iglesia puede cumplir este papel público y proporcionar una experiencia religiosa que transciende las fronteras culturales y de denominación.

T.M.