Adaptando la iglesia al contexto social: una entrevista con Geoffrey Curtiss
Por Julie A. Wortman

Geoffrey Curtiss, presidente de Episcopal Economic Justice Network (Red de Justicia Económica Episcopal) ha sido el rector de All Saints Episcopal Parish (Parroquia Episcopal de Todos los Santos) en Hoboken, N. J. desde 1980. Utilizando las metodologías de la Urban Technology Unit (UTU) (Unidad de Teología Urbana) de la Misión Ecuménica del Interior de la Ciudad de Sheffield, en Sheffield, Inglaterra, su práctica del ministerio urbano se desarrolló a partir de las teologías de liberación y de contexto. Su programa "UTU New Jersey" ofrece a las personas o equipos de líderes de congregaciones dos años de entrenamiento diseñados para promover disciplinas Cristianas radicales en los alrededores de la ciudad (contactar UTU New jersey c/o gcurtiss@allsaintshoboken.com).

Julie Wortman: Una de las preguntas que he escuchado que hacen en el contexto de lo que se habla acerca del ministerio urbano es, ¿"Si la congregación local tiene interés en la gente de su vecindad?" ¿Por qué es esa una pregunta importante?

Geoffrey Curtiss: Durante los últimos 30 o 40 años muchas de las áreas circunvecinas de la urbe han experimentado una dinámica increíble de cambio, principalmente como resultado de nuestras políticas de inmigración nacional junto con los recursos federales que se proporcionan para construir áreas suburbanas adjuntas a nuestras ciudades. La pregunta para la iglesia urbana es la de cómo la congregación local construye un ministerio que incluya dentro de su contexto a las vecindades en las que se encuentra localizada? La iglesia, de manera general, ha intentado llevar a la vecindad un estilo de ministerio o un estilo de congregación que ésta toma de otra situación y luego trata de implantar en esa vecindad. La iglesia no se ha ocupado en pensar cómo la gente de una cierta vecindad puede tener impacto en el tipo de cosas que una congregación local podría emprender, o en su liturgia y culto. A medida que la vecindad cambia, nueva gente debe llegar a la vida de la iglesia. Su impacto sobre la iglesia local debería ser tan significativo como aquello que la iglesia local le aporte a la comunidad. Desafortunadamente, el deseo de la mayoría de las congregaciones es continuar con lo que una vez tuvo éxito en el pasado.

Julie Wortman: Así que cuando usted habla sobre incluir en el contexto o tomar en cuenta la gente de la vecindad usted no está pensando en los términos usuales sobre "los que están fuera".

Geoffrey Curtiss: No, en absoluto. "Los que están fuera" significa algo que está fuera de la congregación. Estoy más interesado en "los que están dentro" o sea, la forma en que la gente local puede llegar a una congregación y cambiarla. Realmente estoy hablando sobre hacerlo como un "nosotros" haciendo juntos el trabajo e invitándolos a "ellos" para que se vuelvan "nosotros" y "nosotros" convertirnos en "ellos". Así nosotros en la congregación local estaríamos respondiendo a la experiencia de la gente de las vecindades locales y cómo esta experiencia debería estar cambiándonos.

Julie Wortman: Esto no suena exactamente como la idea normal del evangelismo tampoco.

Geoffrey Curtiss: Eso es correcto. El evangelismo normal trata de cómo convertir la gente a Episcopales. Nosotros llegamos con nuestro conjunto de doctrinas y nuestro estilo de liturgia y decimos, "Esto es lo que vamos a enseñarles a ser y luego usted puede participar en la vida de la Iglesia Episcopal" No estoy diciendo que sólo lanzamos todo de esa manera, sino que estoy diciendo que al mismo tiempo podemos también permitir la identidad de la comunidad local en la dinámica. Así que si estamos tratando con mucha gente que tienen bases étnicas distintas o de diferentes estratos sociales o económicos, eso va a tener un gran impacto sobre el estilo de la congregación como la tradición de la iglesia. Por ejemplo, a medida que la inmigración crecía en nuestra ciudad, las familias con niños de toda clase de tradiciones religiosas ingresaban a nuestra congregación. Como resultado de ello hacemos una nueva liturgia los Domingos a las 9:10 en la mañana en la cual el culto, mientras éste puede tener la "rúbrica" de parecer como una Eucaristia Rito 3, en efecto éste usa poco o nada del Libro de Oraciones. Los oradores, las lecturas de la escritura y las canciones provienen de una variedad de fuentes traídas por la comunidad local y su experiencia.

Julie Wortman: ¿Cómo era Hoboken cuando llegó usted a Todos los Santos hace 22 años? ¿Cómo concibió usted el contexto del ministerio de la iglesia en ese punto?

Geoffrey Curtiss: A principios de los años 1980 era la época de los "pioneros urbanos" en Hoboken. Mucha gente joven descubrió a Hoboken como una oportunidad de comprar un edificio viejo, rehabilitarlo y establecer un hogar. Literalmente, fueron creando un lugar para vivir. Una cosa que era clara para los recién llegados es que no había almacenes locales donde pudieran comprar frutas, verduras y quesos frescos. Una pareja de jóvenes que se estaban involucrando con la congregación llegó un día a mí a preguntarme si la iglesia estaba interesada en iniciar una cooperativa de alimentos. Nos unimos y alquilamos un local y comenzamos una relación con un grupo de gente que ingresó a la congregación, queriendo iniciar una cooperativa de alimentos que pudiera compartir espacio con la iglesia. Y así los Sábados en la mañana y los Miércoles en la noche, operábamos en forma colectiva esta cooperativa de frutas frescas y quesos y el tipo de cosas que aún no teníamos a disposición en forma inmediata. Como resultado, algunos de ellos dijeron, "Bueno, yo estoy interesado en lo que están tratando de hacer aquí. Podemos hablar sobre eso el Domingo en la mañana?". Eventualmente, la comunidad coreana se acercó y abrió varios almacenes de productos frescos y a ellos les siguieron los almacenes de alimentos para la salud y un par de almacenes de variedades. Nuestro proyecto había cumplido su trabajo, así que lo dejamos para abordar la preocupación que seguía. Nos ocupamos entonces de hacer un ministerio de albergue para varios fieles que carecían de hogar y nos dedicamos a explorar con iglesias más antiguas y con la sinagoga local sobre el tipo de cosas que la naturaleza cambiante de Hoboken iba a necesitar. Eventualmente, eso nos llevó en Todos los Santos a comenzar la creación de una escuela diurna Episcopal que sirviera a un número de las familias más jóvenes que tenían niños pequeños y que estuvieran involucrándose en nuestra comunidad. Iniciamos una escuela de párvulos y ahora, 15 años más tarde, ya tenemos hasta el sexto grado. Hemos construido lentamente esta escuela diurna con el asocio entre familias jóvenes que son miembros de mi congregación, junto con un número de otras familias jóvenes que se están mudando a esta área.

Julie Wortman: Algo que he escuchado que usted decía antes es la importancia de trazar un mapa de su vecindad o de su comunidad. De qué se trata?

Geoffrey Curtiss: Si usted se va a ocupar de trabajar con los que ingresan, entonces usted debe estar en capacidad de ver su vecindad y su gente respecto a quiénes son en vez de quiénes quiere usted que ellos sean. Dios los ha colocado aquí para que usted esté entre ellos. La oportunidad de trazar el mapa me hace salir a caminar por la vecindad con nuevos ojos, los ojos de los que llegan en vez de los ojos de los que están fuera. El mapa me hace que pregunte no lo que la iglesia puede traer a esta comunidad, sino qué es lo que la comunidad pide que la iglesia sea. En mis 22 años de hacerlo, siempre me asombro con los cambios que percibo aún en vecindarios donde camino diariamente. Es tan fácil que la congregación local se vuelva ciega o no preste atención a sus alrededores o que sólo les recuerde a ellos la forma que una vez fueron. El mapa ayuda a percibir las cosas como los ciclos de cambio que experimentan los almacenes al servicio de la localidad, lo cual indica que gente diferente se ha mudado al área. O usted se da cuenta que los edificios industriales que fueron bodegas o las viejas fábricas de vestuario han sido rediseñados o reemplazados por un conjunto de casas o que se han dividido para artistas y otros negocios pequeños.

Las ciudades generalmente están formadas por muchos estratos de vecindades en la cuales la gente se moviliza de un lado a otro con facilidad. El ejercicio del mapa lo lleva a conversas sobre "Cuál era el aspecto de esta vecindad los años de 1970? Cómo lucía en los años de 1980? En los años de 1990? Y cómo es la vecindad de Hoboken en el año 2002?" Y así uno pregunta, "Por qué han cambiado, qué tiene que ver Dios en estas vecindades cambiantes?" Esta es una perspectiva teológica distinta de la de estar siempre pensando, "Me siento en mi banco, medito y tengo mi relación personal con Dios." Esta es una actitud que nunca piensa sobre el trabajo de Dios en la vecindad, en el ambiente cambiante del mundo y entre la gente cambiante que está allí fuera de las puertas de la congregación.

Julie Wortman: ¿Puede dar un ejemplo de ver a Dios de esta manera?

Geoffrey Curtiss: Bien, en los años de 1980 Hoboken era, en general, principalmente Portorriqueño, de manera que nos enfocamos en nuestra congregación en cómo nos relacionábamos con la comunidad de Puerto Rico. Entonces, a través del proceso de aburguesamiento, gran parte de la comunidad de Puerto Rico fue desplazada. Y entonces toda una nueva vecindad llegó y tuvimos que comenzar a pensar cómo relacionarnos con estos nuevos vecinos. Al mismo tiempo, vimos qué había pasado con la comunidad de Puerto Rico, que se había agrupado en vecindarios más pequeños en el lado oeste de la ciudad en vez de haberse esparcido como lo estaban antes, de manera que empezamos a preguntar "Bien, cómo nos relacionamos con esa vecindad?" Y esa ha sido la sustancia de un diálogo para la congregación y sus líderes por muchos años.

A medida que avanzó el aburguesamiento, nuestra iglesia básicamente terminó en la calle principal de la ciudad. Es un sitio excelente, pero está en la parte de la ciudad donde la mayoría de la inmigración burguesa ha ocurrido. Así que la pregunta que tenía para la congregación era, "Cómo vamos a continuar nuestra relación con los pobres que viven ahora en un vecindario bastante separado del nuestro? Si vamos a tener una relación y a trabajar con gente que sigue siendo pobre —si vamos a relacionarnos con una parte donde la mayoría de los niños de Hoboken viven ahora, entonces necesitamos saber cómo vamos a estar en la parte oeste de la ciudad". Así que compramos un lote de terreno en la parte occidental y tenemos ahora el proyecto de hacer una construcción de 9,000 pies cuadrados, un Jubilee Family Life Center, de manera que podamos ser la Iglesia Episcopal en esa vecindad y tengamos un lugar donde la gente que está viviendo allí y en otras vecindades de Hoboken puedan venir y trabajar juntos y ojalá que podamos construir algo.

Julie Wortman: Entonces, en respuesta a la pregunta "Qué pasa con Dios?" usted no está contestando "Bien, Dios está aburguesando a Hoboken."

Geoffrey Curtiss: Correcto! No es suficiente, porque una congregación debe servir a una variedad de vecindades y no sólo a una. Es esta mezcla de gente y de problemas lo que crea la dinámica que nos lleva a preguntar, "Qué pasa con Dios aquí?" Acepto la perspectiva de la teología de la liberación en cuanto que Dios tiene una opción preferencial por los pobres. Yo creo que cada congregación debe buscar la forma de desarrollar una relación con los pobres. Para mí, tanto la teología de la liberación como la teología del contexto me recuerdan que la iglesia no es para aquellos que asisten a la misma, sino más bien que quienes asisten a ella se suponen deben ser enviados fuera al mundo para nuestras vecindades y para los pobres. Ese es el propósito de Dios en crear la iglesia, aun cuando somos buenos en inventar otras razones para nuestra existencia.

Julie Wortman: Y entonces esas otras personas de otras vecindades están apareciéndose en su iglesia?

Geoffrey Curtiss: Todavía no. Tenemos esperanza que esto puede ocurrir a largo plazo. Pero el trabajo real es el de construir y mantener relaciones. Esto toma tiempo y se hace en grupos pequeños que comparten sus esperanzas y practican su fe entre sí. Nuestra esperanza es que al construir una nueva instalación en una vecindad esto nos ayude a tener un lugar para emprender este trabajo.

Nuestra iglesia es en realidad una iglesia a la que usted acude y por eso es que buscamos explorar un estilo de vida congregacional que involucre al estar situada en varias de las vecindades de nuestra ciudad, que se encuentran unidas en un ministerio común.

Considero que esa es otra dinámica de la ciudad, que para que nuestros proyectos sean autosuficientes, no podemos hacerlos demasiado grandes. Reconocemos que en la ciudad usted desarrolla en efecto pequeños proyectos del evangelio que están situados en varias partes de la vecindad o de la ciudad. Usted no tiene que tener grandes proyectos, usted sólo tiene que tener una encadenación para que estos proyectos se compaginen entre sí. Así que tenemos un albergue para los que están sin hogar el cual está situado en la 3ª y Bloomfield. Y luego cinco calles más allá está nuestro centro de culto en la 7ª y Washington y luego ocho calles más, en el lado occidental, va a estar este Jubilee Family Life Center (Centro de Jubileo de la Vida en Familia). En Hoboken, tenemos probablemente ocho de nueve vecindades distintas que tienen diferentes grupos de gente en los mismos y debemos encontrar diferentes oportunidades de ser la iglesia de diferentes maneras.

Julie Wortman: Cómo llevaría usted lo que sabe y cuál ha sido y sería su experiencia en un lugar suburbano?

Geoffrey Curtiss: Yo querría primero que todo que la iglesia se ocupara de conocer su vecindad en una nueva manera. No lo que usted le traiga a la vecindad, sino qué es lo que la vecindad necesita de ustedes. Segundo, querría que la congregación se encargara de tener relaciones con la gente que es diferente. No existe mucha estratificación económica en la mayoría de las comunidades suburbanas, de manera que este reto es duro. Pero si la iglesia está creada por Dios para tratar las necesidades de los oprimidos, entonces debemos cerciorarnos quién son ellos y emprender el trabajo de alimentar al hambriento, vestir al desnudo y socorrer al pobre.

Julie Wortman: Proviene esta idea de su entrenamiento?

Geoffrey Curtiss: Sí. Esto proviene de mi entrenamiento en la Unidad de Teología Urbana (UTU) con John Vincent en la Misión Ecuménica de Sheffield Inner City. John Vincent es uno de los grandes mentores de mi vida. Su concepción nos enseña a reflexionar sobre el Evangelio a medida que se despliega en las vecindades y en las esquinas a nuestro alrededor de una manera tal que nos lleve a actuar. La acción no tiene que ser nada distinto de hablar o actuar a partir de una parábola. Las acción puede ser el compromiso de una pareja de personas en algo que ellos sientan que es una "parábola activa". Una nueva forma de ver el mundo o una ventana para que otros vean la presencia encarnada de Dios o la actividad en la situación local.

Julie Wortman: Esto debe requerir una gran cantidad de tiempo que se gasta en reflexionar con la gente en la congregación.

Geoffrey Curtiss: Sí. Las Congregaciones se involucran haciendo un montón de cosas que la vida institución genera y crea. Si usted se sienta con un grupo de gente y hace que ellos elaboren una lista de todas las actividades que en que está comprometida la congregación y luego les dice, "Bueno, ahora quiero que me digan un pasaje del evangelio que interprete para otros el porqué usted está haciendo esta actividad", lo que ocurre con frecuencia es que para algunas de las actividades ellos digan, "Bien, por qué estamos haciendo esto como una congregación?" Usted empieza a darse cuenta entonces del hecho que existen algunas cosas que las iglesias realmente no necesitan estar haciendo porque no son cosas que tengan relevancia a lo que estamos supuestos a hacer a la luz del Evangelio.

Julie Wortman: Y usted recomienda este proceso principalmente para grupos?

Geoffrey Curtiss: El círculo hermenéutico de UTU nos invita a crear y participar en grupos disciplinados que están comprometidos en acciones del evangelio. Así que es para quienes se encuentran trabajando en situaciones que son ministerio y misión y se dan cuenta que el Evangelio es una herramienta de organización para su trabajo. Las congregaciones se reúnen en los sitios donde el Evangelio no es solamente proclamado sino vivido. La UTU ayuda a aquellos que están buscando crear y mantener comunidades y acciones del evangelio.

Ya sea que se trate de una cooperativa de alimentos, una unión de créditos, un ministerio de albergue, una escuela diurna, una sociedad de vivienda sin ánimo de lucro o un programa de post-grado, usted empieza a ver que estos proyectos realmente son lo que mantiene vivas las congregaciones. Y luego las congregaciones que crecen se convierten, en efecto, en una cadena de una variedad de proyectos del evangelio. Así que los grupos pequeños de gente dicen, "Bien, este es nuestro proyecto" Usted trae una variedad de problemas y una variedad de personas que están trabajando en estos temas juntos y usted dice, "Vamos a apoyarnos mutuamente". Así, algunas personas están allí en relación con Jesus, trabajando en un fondo de alimentación, mientras otro grupo está diciendo, "Bien, usted sabe que queremos iniciar una escuela de la iglesia para nuestros niños, porque realmente pensamos que enseñarle a los niños la historia de Jesús es muy importante", y luego otro grupo está trabajando en alguna campaña de justicia social porque Jesús está presente en la agenda nacional de nuestra nación. Pero todos estos se vuelven proyectos del evangelio en el cual tres o cuatro o cinco o una docena o más de personas en la congregación se conectan con el mismo. Esto es diferente de pensar que todos somos una congregación feliz haciendo una cosa. En cambio, muchos de nosotros con una variedad de regalos estamos comprometidos en el trabajo de Jesús a medida que él ha sido conocido por nosotros.

Julie Wortman: En cierto modo una iglesia que esté haciendo esto no necesariamente parecería muy distinta de otra congregación que ha emprendido hacer varias cosas. Pero suena como que hay una gran diferencia en el proceso mediante el cual la gente llega a hacer lo que están haciendo, un proceso que ofrece a la gente algo más profundo que sólo hacer el bien, lo que funciona sólo porque usted debe hacerlo!

Geoffrey Curtis: Correcto. Yo siento que a veces estoy indeciso entre dedicar parte del tiempo para lograr que el trabajo de los Domingos en la mañana funcione de una forma que la congregación lograda pueda operar, versus dedicarle tiempo al grupo de gente que va a reunirse el Martes en la noche o un Jueves en la noche o un Miércoles al medio día para trabajar en un proyecto específico. También he notado que mucha gente que se compromete en un proyecto no está tan interesada en los esfuerzos que se hacen el Domingo en la mañana porque se sienten mucho más conectados y activos con el proyecto mismo. Lo que el modelo UTU trata entonces de hacer es dirigirse al sitio donde ese grupo mucho más pequeño de gente entiende por sí misma que está relacionada con la comunidad más grande, pero no necesariamente tienen que incorporarse en la comunidad reunida. Parte de eso ha ocurrido al interior de nuestra iglesia. Así que un grupo de mujeres que tienen estas reuniones efectivas los Jueves no pueden asistir el Domingo porque dicen, "Bien, mi tiempo para la iglesia lo dedicamos al servicio del medio día los Jueves y luego en almorzar con estas mujeres y trabajar en algo juntas." Y eso es realmente una buena iglesia. Quiero decir, que no tienen que aparecerse el Domingo en la mañana. Ya sea que se trate de la comunidad que se encarga de la escuela diurna o la comunidad del Ministerio del Jubileo o la comunidad que se ocupa del albergue, esos grupos de personas están por sí mismas reuniéndose como iglesia y no tienen que necesariamente aparecerse los Domingos en la mañana en la iglesia para reunirse. En Inglaterra, John Vincent, quien era un superintendente Metodista, desarrolló un componente de educación y entrenamiento muy parecido al de la Iglesia de la Sabiduría en Washington, D. C. donde los Lunes, Martes y Miércoles dictaba clases muy parecido al modelo de acción y reflexión de Paulo Freire. Así que la gente tomaba esta relación entre el Evangelio y sus vecindades y hablaban de cómo practicar el Evangelio. Ha sido duro entender cuándo podemos reunir la gente para hacer eso debido a las horas que la gente entrega a su trabajo. Quizás el desarrollo del diaconado permanente que parece estar ocurriendo en nuestro medio sea un conducto mediante el cual parte de esto comenzará a ocurrir. Por supuesto, la mayoría de la gente que busca ser ordenado al ministerio hoy en día no ven el ministerio urbano como una oportunidad, sino como un lugar que no tiene status.

Julie Wortman: Para muchos, la atracción del ministerio diaconado es que la gente involucrada actúa como un puente entre la iglesia y el mundo, Pero no es eso simple vocación cristiana?

Geoffrey Curtiss: Correcto. Yo creo que eso también se refiere al tema de cómo se ve la congregación local a sí misma. Se ve a sí misma como formando discípulos o se ve a sí misma representando la forma Episcopal? Es la congregación una cadena de proyectos del evangelio que una diversidad de personas están trabajando juntas, pero separadamente, o mantiene la congregación la idea de una congregación, un sacerdote, con todas las congregaciones siendo básicamente la mismas de manera que el clero pueda ser intercambiable? La "contextualización " significa liderazgo y ministerio que serán únicos de acuerdo con el sitio en particular. La teología de la liberación nos invita a transformarnos a medida que bajamos la escalera en sitios donde hay opresión. Cómo sería si pudiéramos mirar a las congregaciones Episcopales primero, como centros de entrenamiento para discípulos, no Episcopales, y segundo, como lugares donde hay preocupación por la vecindad local, no el mantenimiento de una forma común? Tercero, qué tal si fuesen lugares que estuviesen abiertos a los retos y cambios que traen la gente que pide algo de ellos en vez de lugares que digan, "Nosotros solamente lo hacemos de esta forma"? Y finalmente, a medida que hacemos asociaciones con base en la fe, qué tal si nuestras iglesias se comprometieran con el bienestar de toda la comunidad como un medio de para que podamos ser uno para el otro?

Julie Wortman: Ha sido también significativa la Fundación de Areas Industriales para el trabajo que usted está haciendo?

Geoffrey Curtiss: Correcto. Yo trabajé con la Fundación de Areas Industriales por espacio de 10 años y ahora con la Fundación Gamaliel por un par de años. Lo que están haciendo es tratar de entender cómo tener una vida pública unidos como la comunidad de la fe. Cómo podemos juntos traer el cambio y la transformación en un contexto más amplio que simplemente como una vecindad y entender que luchamos contra fuerzas mayores que las simples vecindades y que compartimos los mismos problemas, las mismas preocupaciones? Para mí se trata en realidad de un trabajo con base en la fe, por cuanto estamos trabajando en cómo ser más efectivos en nuestro testimonio de fe en el dominio público. De nuevo, es una forma alternativa de ser iglesia que reconoce que el poder no es algo que deba evitarse, sino que el poder es algo así como una herramienta para crear vecindades fuertes, para crear calidad de vida, para crear un lugar en el cual podemos comprometer al mundo y estar juntos en el mismo sin pelear por el hecho que usted sea Metodista y yo sea Episcopal y que usted sea Luterano. No importa que rindamos culto a Jesús en forma diferente el uno del otro o que veamos a Dios en forma distinta el uno del otro, porque estamos buscando conocer al que creemos que nos llama para dar amor y justicia.

Julie Wortman: Correcto. Así que usted no está luchando por una cuota del mercado!

Geoffrey Curtiss: Correcto. No se trata de la cuota del mercado. Cuando usted reconoce que, como congregaciones que se unen y levantan líderes locales en nuestras vecindades, podemos bajar y dar fe del hecho, digamos, que necesitamos una policía que tenga como base la comunidad y luego comprometemos al alcalde y al concejo de la ciudad y a otros grupos de personas que pueden darnos eso, estamos en efecto haciendo más fuerte nuestra congregación. La gente ve que el valor de esta congregación en esta comunidad pública es que se preocupa por la vecindad en la cual se encuentra.

Julie Wortman: Me llama la atención que, en el proceso de catalogar las vecindades como la provincia donde se lleva a cabo la actividad, usted dice que la actividad ecuménica es inevitable?

Geoffrey Curtiss: Bueno, es inevitable. Pero va a tratar sobre el apoyo y fortalecimiento de varias congregaciones existentes en la vecindad que quieren asumir un papel público y entender que el mejoramiento de la vecindad es crítico para su salud y vitalidad. También esto es con base en la fe. Entender cómo se comprometen las sinagogas y las comunidades musulmanas es ciertamente un reto para nosotros. Y también conlleva trabajar con los sindicatos. La relación total entre la religión y el trabajo ciertamente se ha colocado en una posición muy fuerte.

Julie Wortman: Sí. Parece como campañas en pro de salarios para vivir y otras luchas de los trabajadores se han vuelto un área importante del activismo con base en la fe.

Geoffrey Curtiss: Correcto. La campaña en pro del salario para vivir se traslada a las congregaciones urbanas en forma muy simple. Si no tenemos gente que acuda a la iglesia que pueda participar en un programa de administración, entonces no vamos a tener congregaciones en la ciudad, sino sólo iglesias con alguna clase de servicio social que estén respondiendo a las necesidades de los desesperados.

Julie A. Wortman, es la editora / publicista de The Witness.