Exorcismo Social: Elevando las potestades hacia Dios para la transformación

Por Gabrielle Chavez

Una docena de clérigos de blanco en punta y rodeados por mujeres y hombres que portaban en sus manos velas, cruces, íconos y simple fe o curiosidad en sus corazones se encontraban ante el edificio federal en Pórtland, Oregon, una mañana extrañamente cálida y brillante de Noviembre. Mientras los sorprendidos medios de comunicación y la policía miraban y fotografiaban, nosotros invocábamos la Santísima Trinidad, leíamos las escrituras y cantábamos "Una fortaleza poderosa es nuestro Dios". Luego comenzamos una súplica de liberación para la Rama Ejecutiva de nuestro gobierno federal a partir de una larga lista de espíritus, encabados por el espíritu de la guerra. Un determinado rocío de agua bendita y un sonoro amén de la asamblea puntualizaba cada ruego. Después del servicio, el grupo entero procedió la marcha alrededor del edificio detrás de los sacerdotes que ondeaban oleadas de fragante mirto e incienso, haciendo pausas para rezar la oración del Señor en cada esquina. La ceremonia concluyó con un entusiasta cántico de "Gozo para el Mundo" y un jubiloso toque de trompeta.

¿Cómo se dio esto? A principios del mes, seis pastores que representaban las cinco denominaciones se reunieron en Pórtland en la casa del ministro de la Universidad del Estado, para hacer algunos estudios bíblicos y teológicos. Habíamos estado corriendo detrás de cada uno de ellos en varias marchas de paz, haciendo esfuerzos de cabildeo y servicios religiosos y nos preguntábamos a nosotros mismos "¿Qué más pueden traer los cristianos a la mesa de la paz?". El propósito de nuestra reunión era discutir y planear lo que George McClain, ex director de la Federación Metodista para Acción Social, llama un "exorcismo social" para apoyar el movimiento de paz. Nos aseguramos de haber reclutado por lo menos ocho miembros fieles del cuerpo de Cristo para dar base a nuestros ambiciosos ruegos.

Discernimiento sobre ángeles y demonios

No podíamos comenzar a planear tal evento, no obstante, hasta que hubiese un entendimiento común de lo que estábamos haciendo. Nadie que no esté convencido que toda nación, tribu, iglesia u otra agrupación está organizada alrededor de un ser espiritual, invisible, llamado "ángel" (usando un término bíblico de importancia secundaria) intentaría siquiera considerar esta forma de oración. Todos habíamos leído a Walter Wink en las "potestades y principados" y estábamos inspirados por su brillante discernimiento sobre los ángeles de las iglesias en el libro de la Revelación y su necesidad de ser tomados correctamente. De nuestra propia experiencia supimos que nuestras congregaciones tenían los fuertes rasgos de una "personalidad" colectiva que entrañaba las personalidades de los miembros individuales para bien o para mal. No es muy difícil ver que un problema insoluble en cualquier institución puede ser ocasionado o empeorado por la distorsión a nivel del interior constitucional de tal "personalidad" colectiva.

Aunque la Biblia llama "demonios" a tales distorsiones, la modernidad podría reconocerlos como hábitos institucionales negativos, conductas adictivas, pensamiento de grupo u otros meta-fenómenos de las organizaciones que se han observado y descrito largamente por sicólogos y sociólogos. No obstante uno nombre tales aflicciones espirituales colectivas, el remedio bíblico es la oración. Como lo escribe Wink en The Powers That Be:

"Una oración que reconozca que las Potestades se vuelven un aspecto indispensable de la acción social. Nosotros debemos discernir no sólo acerca del exterior, de las manifestaciones políticas de las Potestades, sino también de la espiritualidad interna, y elevar las Potestades, internas y externas, hacia Dios para la transformación. De otra manera, cambiamos sólo la concha y dejamos el espíritu intacto".

Siguiendo a Wink, McClain plasma en su libro Claiming All Things for God este ritual cristiano a Jesús aparentemente novedoso de "volcar las mesas de los tahúres en el Templo", lo que él llama un "exorcismo" social con amplias implicaciones sociales. Existen situaciones en las que es claro que las instituciones sirven ya sea a Dios o al Gran Impostor. La acción de Jesús confirma la conveniencia del exorcismo social por aquellos de nosotros llamados a continuar su ministerio hacia los principados y potestades.

Convencidos que podríamos estar recuperando un remedio antiguo para un problema recientemente reconocido, escudriñamos el Nuevo Testamento para darnos una guía. Cristo es inequívocamente el regidor de todos las Potestades creados en el cielo y en la tierra (Colosenses 1:16). La primera y más fácil decisión que tomamos fue la de que el exorcismo social que estábamos planeando no sería un servicio religioso, ya que sabíamos que nuestras oraciones serían en nombre de Cristo. El público fue invitado a observar, ya que entendíamos que nuestra fe también era un acto del evangelismo. Con el fin de tener buenas relaciones con la religión, otras comunidades espirituales interesadas fueron bienvenidas a orar durante todo el tiempo que ellas desearan.

¿Guerra espiritual?

En cuanto más profundizábamos el estudio, más parecía que el exorcismo es una vocación cristiana poderosa abandonada por la iglesia protestante desde la época de la Reforma. En Lucas 9:12, Jesús le da autoridad a los doce sobre los demonios y los manda salir a predicar y a sanar. Enfrentando el poderoso Imperio Romano, los creyentes se atrevieron a orar a Dios por la sanidad y el lugar donde estaban congregados tembló (Hechos 4:29-31). Los Efesos esperan que "a través de la iglesia la sabiduría de Dios en su rica variedad podría darse a conocer a los gobernantes y autoridades, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra" (3:10) No conozco a nadie más, pero mi entrenamiento en el seminario me preparó para predicar pero no para sanar, por no hablar de hacer exorcismos. Fue a través de mi interés en la sanidad que encontré primero fenómenos que parecían llamar a orar por la liberación en nombre de Cristo. Aprendí que muchos sistemas de sanidad del espíritu o la energía -no todos ellos cristianos- reconocen la necesidad de limpiar las energías o entidades negativas que pudieran infestar o infectar a una persona. De hecho el creciente interés en el ala pentecostal y evangélica de la cristiandad en la "guerra espiritual" está parcialmente alimentado por el encuentro con las religiones indígenas en el campo de las misiones que nunca estuvieron dentro de una visión del mundo racional del Occidente y transitan libremente en el mundo espiritual o plano astral con consecuencias a veces horrendas. En The Powers That Be, Wink hace una anotación interesante en este sentido:

"¿Es mi entendimiento de la oración similar al de la "guerra espiritual" que practican algunos evangélicos o carismáticos? Sí, en cuanto estoy de acuerdo que la oración debe ser imperativa y agresiva. Deberíamos estar comprometidos en cambiar la espiritualidad de las familias, de las corporaciones, de las naciones … Difiero, sin embargo, en mi entendimiento de lo demoníaco. Yo no creo que ángeles del mal se apoderen de las instituciones humanas y las perviertan…. Por tanto, no intentaría lanzar fuera el espíritu de una ciudad, por ejemplo, sino más bien pediría a Dios que lo transformara, para encauzarlo a su vocación divina. Mi conversación espiritual es con Dios, no con el demonio."

Nos pareció a nosotros que la fijación sobre Satanás y el estilo de mando de Jesús sobre los demonios podía no ser el mejor modelo teológico o psicológico. ¿Quién entre nosotros es lo suficientemente fuerte para la contienda directa contra el príncipe de este mundo y que tenga escapatoria? Ni que tal riesgo es necesario, ya que una oración de fe que invoque a Cristo y a sus ángeles y que hable en su nombre es perfectamente suficiente.

Más de uno de los pastores cuestionaron la necesidad de usar la palabra "exorcismo" con sus connotaciones de malentendido medieval y escenas sensacionalistas de película. Es una palabra fuerte que en Griego significa literalmente "una palabra fuerte" o juramento. Todavía el "exorcismo social" es el término corriente para lo que estábamos proponiendo. Y la maldad grave exige una palabra fuerte. Luego de algún debate, el grupo acordó arriesgarse a ser objeto de burla o malentendido y enfocarse en nuestro propio intento sincero de orar como Jesús nos enseñó a nosotros para la liberación de la maldad usando el término exorcismo para captar la atención, si no era más. Fuimos claros que nos había comprometido nosotros mismos en el doble propósito de orar con fe y potestad y hacerlo así lo más público que fuera posible. Nuestra idea era llevar nuestra espiritualidad a las calles en un testimonio tanto de devoción como público. Entonces el arte y manifestaciones litúrgicos generalmente confinados a nuestros santuarios fueron llevados a la plaza pública frente al edificio federal donde convinimos. Incluso portamos nuestros boletines con una orden de servicio.

Culto e investigación preparatorios

En su rito de exorcismo social, George McClain sugiere que aquellos que se reúnan tomen tiempo para orientarse a sí mismos en el ritual y lo que este presupone. Nosotros seguimos su consejo cuidadosamente y nos reunimos tres veces para planear y llevar a cabo un servicio de culto completo en privado incluyendo el sacramento de la Sagrada Comunión antes de finalizar nuestros planes para el exorcismo público. En ese culto preparatorio utilizamos como pectoral de defensa la oración de San Patricio y "nos pusimos la armadura de Dios" como lo manda en Efesios 6. Uno de nosotros que había investigado a fondo el pretendido beneficiario de nuestras oraciones, la Rama Ejecutiva, tomó su tiempo para describir el alcance de esa institución y su problema de presión general, esto es, el afán extraordinario de imperar a través de arrogarse el derecho a atacar otra nación. Luego nos tomamos 20 minutos concentrándonos en la oración y en silencio, pidiendo discernir para identificar los espíritus que en particular necesitaban ser liberados. Otro de los nuestros comenzó las oraciones de liberación con estas palabras:

"Percibimos que hay influencias y espíritus que se han desviado de los caminos de Dios y que están apresando la Rama Ejecutiva de nuestro gobierno. Ellos engañan porque han sido engañados; ellos aceptan lo que es falso y conducen a otros a aceptar también la falsedad. La guerra, el egoísmo, el consumo en masa, la destrucción de la vida y la excusa de que "sólo estoy haciendo mi trabajo" son todos síntomas de una decepción más profunda influida por estos espíritus entumecidos. Aquellos que estén siendo cautivos de estos espíritus ignoran por completo su influencia. Por tanto, nosotros oramos para que sean liberados y para que el poder sanador de Dios los devuelva a la vida plena."

"Dios, libera a la Rama Ejecutiva y a todos nosotros del espíritu de la guerra". Los Efesios reconocen que "no tenemos lucha contra los enemigos de sangre y carne, sino contra los principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes" (6:12). Ninguno de nosotros deseaba caer en la misma trampa de desendemoniar personas o naciones, lo cual ha causado que nuestra actual administración tropiece. Tampoco presumíamos ser santurrones que estuviésemos por encima de la necesidad de limpiarnos y sanarnos. La fórmula de exorcismo que usamos fue: "Dios, libera a la Rama Ejecutiva y a todos nosotros del espíritu de (la guerra, el miedo, el egoísmo, etc.) en el nombre y con el poder de Jesucristo. Rogamos que este espíritu pueda salir y que (la paz, el amor, la generosidad) pueda regresar". Esta fórmula también fue construida cuidadosamente para evitar el problema de dejar un vacío para que vuelvan a crecer o regresar los espíritus, llenando el lugar limpio del vicio con su virtud opuesta. Creemos que nuestras oraciones fueron verdaderamente un acto de amor, invocando la potestad de Dios para limpiar, sanar y restaurar a nuestro gobierno en su pensamiento correcto. Como lo dijimos al entrar en el edificio federal:

"Nosotros el pueblo nos hemos reunido aquí para orar por un cambio radical en el ámbito espiritual de nuestro gobierno federal. Los clérigos cristianos que han organizado este servicio tienen la creencia bíblica que toda nación, tribu y organización mantiene una realidad colectiva o ángel, que puede volverse oprimida o distorsionada por patrones o poderes negativos desde adentro o desde afuera. Creemos que nuestro propio gobierno, particularmente la Rama Ejecutiva, está siendo presa de ciertos engaños y adicciones masivas que interfieren con el propósito y decisión racional que la aplastan para que invada a Iraq. Nosotros creemos que el remedio radical para la enfermedad a este nivel es orar para liberarla de la maldad. Damos la bienvenida a todos los que están aquí para rezar con nosotros o permanecer en silencio en solidaridad con aquello que buscamos con nuestras oraciones: la limpieza, sanidad y renovación de los propósitos de nuestro gobierno para que sean los de la gente, por la gente y para la gente, con libertad y justicia para todos."

¿Hizo alguna diferencia? La Rama Ejecutiva del gobierno federal es muy grande y sería imposible para cualquiera conocer todos los efectos particulares. Incluso horas después de nuestro primer servicio, escuchamos que el incapaz Congreso había acordado un súbito y sorprendente golpe a la administración votando en contra de la así llamada "Ley de Reforma de la Quiebra". Esta obra Orwelliana de la legislación, es muy favorecida por los bancos y se esperaba que fuera aprobada fácilmente.

Sesenta y cinco republicanos en forma inesperada rompieron filas y votaron con la oposición. ¿Hizo nuestra oración para lanzar fuera el "espíritu del egoísmo" que fuera más difícil para la administración presionar a otra rama del gobierno para conformar una agenda egoísta?

Nosotros sabemos que un grupo ecuménico de pastores estaba empeñados en hacer algo que nunca habíamos hecho antes, y era hacer que el público fuera testigo de nuestra fe de que "Cristo gobierna el mundo con verdad y gracia". Desde entonces, algunos de nosotros hemos continuado haciendo planes de exorcismo a las organizaciones, a los medios, a la Escuela de las Américas; y haciendo una oración especial de Navidad para la limpieza y sanidad de los ángeles de las naciones de Israel y Palestina. Tenemos la esperanza que nuestra historia inspirará a otros para utilizar esta poderosa forma de oración; porque la necesidad es muy grande y los posibles beneficiarios son casi incontables. El Espíritu y los dones son nuestros.