Buscando el sueño de una vida justa, viable.

Por Camille Colatosti

"Los estudiantes andan más ocupados ahora que lo que acostumbraban antes", dice Ruth Monette, una ministra laica, de 24 años en University of Southern California (ver barra lateral). Habiéndose graduado en Hobart and William Smith Colleges hace apenas dos años, ella tiene un conocimiento directo de qué tan ocupados andan los estudiantes universitarios. "Como estudiante me sobrepasaba", dice ella "con solo tomar la responsabilidad de un curso normal, trabajando 10 horas a la semana, y asumiendo un papel de liderazgo en diferentes organizaciones de la universidad". En University of South California, Monette es la guía de un equipo de liderazgo estudiantil para ministros de la universidad.

"Tengo solamente cerca de una hora a la semana en la que puedo reunir a todos los cuatro estudiantes en mi equipo de liderazgo. Todos están demasiado ocupados".

Como lo explica Monette, "Todos mis estudiantes trabajan. Uno está en ROTC (Reserve Office Training Corps), así que él se levanta cuando otros de los estudiantes están disponiéndose a ir a dormir. El estar empleado significa una gran diferencia de cómo viven de ocupados los estudiantes. Pero hay también muchas opciones en términos de cómo involucrarse con la universidad. Un buen número de estudiantes hacen voluntariado en diferentes formas. Por supuesto, las clases toman gran parte del tiempo y es fácil olvidar esa parte".

Jamie Tester, de 20 años, estudiante de segundo año en el College of St. Scholastica en Duluth, Minnesota, es un ejemplo de ocupación. Además de tomar 16 a 18 horas de créditos (cuatro a cinco clases) en cada período, ella trabaja como consejera residente en su dormitorio, "manteniendo el orden entre 32 mujeres –un trabajo de 24 horas!"

Tester también es una estudiante senadora y ocupa un cargo en el comité de asuntos académicos del senado.

"Todas las quejas de los estudiantes pasan a través mío y de mi comité" explica ella. Ella es tutora de estudiantes en inglés, ayudándolos con la escritura y la lectura de sus papeles. También sirve de niñera fuera de la universidad para una familia con dos niños, por cerca de ocho horas a la semana. "A veces me siento en mi habitación frente a mi escritorio y me siento agotada", admite Tester. "La semana pasada, estaba revisando mi e-mail –tenía un libro frente a mí de manera que podía leerlo mientras descargaba el e-mail –y también estaba almorzando".

La meta de Tester es llegar a ser abogada de manera que pueda apoyar el bienestar de los niños.

A pesar de lo ocupada que es su vida –o quizás debido a esto- Tester asiste a la iglesia todos los Miércoles en la noche y por lo menos dos Domingos en la mañana al mes. "Este es el único tiempo libre que me permito" explica ella. "Es un tiempo para el silencio, sin libros, un tiempo para pensar acerca de algo más allá del tema de la clase. Esto ayuda cuando estoy allá. Me fuerza a desacelerar. Pone mi mente en reposo. Si estoy preocupada conque muchas cosas no se harán, salgo de allí sintiendo por supuesto que se harán. Me siento mejor, con menos pánico cuando salgo. Por eso es que adoro ir los Miércoles en la noche – a la mitad de la semana. Esto me ayuda bastante con todo. Dejo que Dios tome todo lo que tengo y no me preocupo por ello".

Monette dice que ella encontró una comodidad similar en una conexión con la iglesia cuando era estudiante en Hobart and Williams Smith. "El capellán de la universidad era un sacerdote Episcopal de manera que fue fácil para mí relacionarme con él como Episcopal que soy. Creo que esto fue una salida para que yo socializara con amigos. Fui a la facultad sin conocer a nadie en la universidad. El capellán me ayudó a involucrarme en una comunidad segura, como parte de la misma y acoplarme a ella. También me impulsó a crecer con fe de adulto".

¿Cuál es mi trabajo? ¿Quiénes serán mis compañeros?

Para Tester y Monette, lo mismo que para mucha gente joven, la educación espiritual que es parte de la vida durante y después de la universidad es esencial. Como explica Sharon Daloz Parks en su libro, Common Fire: Leading Lives of Commitment in a Complex World, los adultos jóvenes afrontan dos preguntas centrales: ¿Cuál es mi trabajo? ¿Quiénes serán mis compañeros? Explica Parker que "trabajo, no quiere decir simplemente un puesto o una carrera sino más bien el sentido de lo que uno está llamado a hacer –nacido de alguna reflexión en el objetivo de la vida. Ya esté uno ligado o no a la facultad, la tarea del adulto joven es buscar y encontrar un sueño en la vida que sea viable –y trabajar por el mismo". La iglesia podría jugar un papel decisivo para ayudar a la gente joven, muchos de los cuales se encuentran en los claustros universitarios, para que crezcan como adultos competentes, dice Jackie Schmitt, capellán Episcopal en Northwestern University en Evanston, Ill. "Las presiones de esta cultura y de esta época y lo que está sucediendo con la gente joven", dice Schmitt, "subrayan por qué es tan importante que la iglesia se involucre con la gente de 18 a 25. Con la vida desarticulada que la gente lleva, con las presiones económicas y la presión del internet, esto es más importante hoy más que nunca"

Ayudar a la gente joven a decidir qué es lo que van a ser también determina lo que será la iglesia. Ya que sin voces más jóvenes, la iglesia pierde. Dice Schmitt "Aquellos que estén entre los 18 y los 25 están en la cima del cambio cultural. Ellos guían el camino. Los comerciantes saben esto. Sin adultos jóvenes, estamos atrasados en el pasado, en vez de estar al día hoy".

Yo no soy mis padres

David Gortner, un candidato a doctorado en sicología y desarrollo humano en la Universidad de Chicago, y un ministro de adultos en St. Marks en Evanston, dirige un proyecto de investigación en liderazgo clerical en Seabury – Western Theological Seminary. "Los adultos jóvenes", dice él, "tienen la tendencia a distanciarse –a parar con la mano y decir que yo no soy así, para identificarse como diferentes a alguien más. Por ejemplo, una persona joven podría decir, yo no soy como mis padres, o yo no soy como la comunidad donde crecí. Pero los adultos jóvenes también están buscando un lugar a dónde pertenecer. Están tratando de definir quién soy yo? Y ¿qué estoy llamado a hacer? Y ¿cuál es el objetivo de mi vida? Desdichadamente, la religión – la religión de mayor importancia- ha fallado con frecuencia en procurar una avenida para que los adultos jóvenes exploren".

Por más de cinco años, Gortner ha estudiado modelos de ayuda de adultos jóvenes. Investigó doce comunidades que ofrecen ayuda a adultos jóvenes y llevó a cabo entrevistas con otras 60 a 70. La investigación se realizó entre varias denominaciones – Episcopal al igual que otras denominaciones protestantes, Católica, Judía y Musulmán, explica Gortneer, "Los jóvenes adultos en la mayoría de las denominaciones de mayor importancia simplemente no van a la iglesia y las razones que exponen son éstas: No me siento bienvenido y no parece ser relevante. Esto se refleja en la iglesia institucional.

"Las comunidades que examiné están en la denominación pero están en los márgenes de esas denominaciones, no en el centro. Por ejemplo, en Walnut Creek, California, hubo una falla por parte de la capellanía de la universidad para llegar a los adultos jóvenes. Los adultos jóvenes, entonces, tomaron las cosas en sus propias manos y formaron una comunidad llamada Mosaico. La diócesis apoya esto pero Mosaico está al márgen del trabajo que hace la diócesis.

"A Mosaico se le dio respaldo y espacio por parte de la iglesia aun cuando muchos de los adultos jóvenes que asistían no eran miembros de la iglesia o ni siquiera de la denominación. Se reunían los Jueves en la noche. El culto se hace sin libro de oraciones. La discusión es franca y honesta acerca de los problemas de la vida y de cómo ellos encuentran su fe."

"Para muchos, esta era su única comunidad de fe, su única iglesia. Otros pertenecían a diferentes iglesias".

Gortner ha identificado modelos o patrones para una ayuda exitosa a adultos jóvenes. El anota que "ellos difieren dependiendo de lo que se haga énfasis, pero cada uno de ellos es viable y cada uno de ellos es viable dentro de la Iglesia Episcopal.

"Uno de ellos se encarga de la enseñanza y aplicación en la vida de creencias y valores. Otro hace énfasis en las relaciones. Otro ejemplo utiliza más medios modernos. Algunos ejemplos son ultra-tradicionales. Otros no lo son. Existe una amplia variedad de ministerios a los cuales se encaminan los adultos jóvenes.

"La mayoría", dice Gortner, "entraron a través de relaciones con otras personas. Para la mayor parte, en casi todos los casos, los adultos jóvenes ingresaron al culto a través de su interacción con otros".

Lo más importante, continúa Gortner, "es que la gente es bienvenida con brazos abiertos y no se les exige que firmen sobre la base indicada para que se unan a la iglesia. Estas comunidades están ofreciendo algo relevante, algo que experimentar y dan la bienvenida, lo cual lleva a la gente a que los busque, lleva a la gente a que regresen, a que se conviertan, y a descubrir una nueva profundidad de la fe".

Adultos, no adultos jóvenes

Los adultos más jóvenes buscan un alto grado de independencia y libertad en sus experiencias de fe. También aclaran que no quieren ser tratados como jóvenes y que no quieren ser un grupo joven. Esto es, no quieren actividades que estén dirigidas por personas dedicadas a esto. Ni quieren tener ninguna actividad. No quieren que se les entretenga ni se les programe. En cambio, quieren buscarse entre sí. Rachel Roberson, universitaria graduada de 27 años quien ahora vive en San Francisco, pasó dos años con los Cuerpos de Paz en Camerún. Activa en Northwestern’s Canterbury House cuando era una estudiante de periodismo allí, estaba lista a ingresar a una parroquia cuando regresó a los Estados Unidos.

"Decidí concentrarme en el ministerio al nivel de parroquia y hacer lo que todos hacen." Ella trabaja como predicadora laica, ayuda a guiar un grupo de jóvenes y es voluntaria en la enseñanza de inglés como segundo idioma en una escuela dirigida por San Francisco’s Church of the Incarnation.

"Como adulto, pienso que no necesito actividades de adultos jóvenes". Me pregunto cuándo termina este sello de adulto joven? Cuando uno se casa, tiene hijos, llega a los 40? Como persona joven, a veces siento que tengo un problema de credibilidad –no sólo en la iglesia sino en otras partes. Aún, quiero que me consideren como adulto. Para mí, la decisión de permanecer en la iglesia es algo personal que se relaciona con la comunidad en la que estoy justo ahora. Mi fe, mi relación con Dios, permanece como algo muy personal. Estas no son cosas de las que hablo mucho aún en la iglesia. Estas son casi aparte de la comunidad de mi iglesia. Pero quiero a mi comunidad."

En últimas, la forma del culto de una comunidad necesita determinarse por la comunidad misma. Si adultos más jóvenes han de ser parte de la comunidad, ellos deben ayudar a darle forma a la misma. Esto es algo que Mary Hileman ha aprendido durante sus once y medio años como ministro del claustro universitario en el Canterbury Center en Oklahoma University de Stillwater, Oklahoma.

Su trabajo conlleva, como dice ella, "desarrollar comunidades donde los estudiantes puedan conectarse. Esto significa proporcionar comunidades para las personas que están en un segmento similar en sus vidas. Necesitamos preguntar siempre, qué le gustaría a Ud. hacer? Cómo puedo yo como capellán ayudarle a compenetrarse con la comunidad y facilitarle su crecimiento espiritual?

Por ejemplo, luego de preguntarle a los estudiantes qué necesitan ellos, el Canterbury Center en Oklahoma comenzó a ofrecer un curso sobre meditación Cristiana. El centro también brinda oportunidades para formar amistades y comunidades, organizando desde una reunión de oración y algo de sopa que se hace semanalmente al medio día –para la facultad, los profesores y los estudiantes- hasta grandes comidas para estudiantes graduados y de último año.

"Nuestro trabajo", explica Hileman, "es una colaboración entre los intereses de los estudiantes y mi compromiso con la formación espiritual, para ayudar a los adultos jóvenes a aprender lo que significa vivir en una vida con compromiso".

"Yo no hago mucha programación ya, pero le facilito a los estudiantes para que asuman un papel de liderazgo. Esto es decisivo. La programación para los estudiantes no funciona. Darles autoridad a los estudiantes para que sean la presencia de Cristo en el mundo es el objetivo de la capellanía hoy en día."

NatGat

La creencia que los adultos jóvenes necesitan guiar su propio desarrollo espiritual es la razón fundamental del National Student Gathering (NatGat) patrocinado cada dos años por la oficina nacional de ministerios de la Iglesia Episcopal con gente joven. "La reunión, que se organiza por gente joven, es un lugar para preguntar, para buscar y para escuchar a Dios", explica Thom Chu, director de la oficina nacional de ministerios de adultos jóvenes. "Nosotros diseñamos una oportunidad para que la gente se conozca entre sí de una manera profunda. La gente hace nuevos amigos del alma desde muy lejos y eso realmente dura". Chu recuerda la primera reunión NatGat a la que asistió en 1985. "Yo era estudiante de primer año en Columbia y obtuve un entendimiento realmente profundo de lo que significa el bautismo. Estar en ese espacio con tantas otras personas jóvenes que querían conocer a Dios cambió mi vida. He trabajado para la Iglesia Episcopal casi desde entonces".

Chu considera el NatGat como un lugar que "da a los adultos jóvenes una oportunidad para desarrollar su propio sentido de lo que significa pertenecer a una comunidad. Ellos aprenden a expresar esto en una forma indígena que es la verdad de lo que ellos son. Por supuesto, es una experiencia temporal, que se vive en un momento particular y cuando se termina, se termina. No obstante, ella da lugar a nuevas relaciones y memorias importantes".

Amber York, una joven universitaria de 22 años que se encontraba en receso de la universidad mientras se trasladó de la Universidad de Maryland a una facultad en Michigan, donde ella vive con su familia, era uno de los 10 0 12 adultos jóvenes del comité de planeación de NatGat. El tema, con base en un pasaje de Isaías, era "Heme aquí! Estoy a punto de hacer algo nuevo".

Con el deseo de enfocar las necesidades espirituales de personas entre los 18 y 25 años, York dice que el comité de planeación del NatGat se aseguró que la reunión, que tuvo lugar en Estes Park, Colorado, brindara la oportunidad a los participantes de salir de sus casas y tener mayor claridad acerca de quiénes eran y cómo debían hacer su propio sitio en el mundo. La reunión, dice York, era "cualquier cosa que Ud. quería ser. Había recursos para guía espiritual y recursos para hacer ministerio en el claustro universitario o información acerca de trabajos que usted podía conseguir trabajando con la iglesia luego de salir de la universidad. Había tantos recursos y usted podía intentar cualquier cosa que quisiera. O usted podía apartarse y mirar las montañas y darse cuenta cuán maravillosa es la creación. "Fue una experiencia maravillosa –literalmente en el tope de la cima, sabe?"

Camile Colatosti es escritora de planta The Witness. Ella enseña inglés en Detroit’s Hampton University y vive en Hamtramck, MI.