Blancos y enmiendas: Un llamado "para rehacer nuestras primeras obras"
Por Jennifer Harvey
Los
movimientos para enmendar la esclavitud de personas de descendencia africana
en los Estados Unidos han adquirido fuerza y prominencia en años recientes;
a tal punto, que el Concejal de la Ciudad de Nueva York, Charles Baron, se ha
animado a manifestar que "Las enmiendas son un tema definitivo del veintiuno".
Estos movimientos no son nuevos. Los llamados en pro de las reparaciones se
han hecho desde la abolición de la esclavitud. (Fue en 1865 que comenzó
a circular la idea de 40 acres y una mula como un concepto de enmienda
que hace más parte de la mitología y retórica nacional
que una medida real en la historia). Aunque no son nuevas, la prominencia creciente
de las campañas de reparación traen al frente de la conciencia
racial nacional la urgencia de las relaciones de la gente blanca con las nociones
de raza, arrepentimiento, reparación y reconciliación. Aunque
muchos pasos leales se han tomado desde la abolición para tratar la injusticia
racial persistente en los Estados Unidos, ninguno de estos se ha manifestado
en enmiendas. Todo lo larga que ha sido la historia de lucha por reparaciones,
ha sido también la dificultad que parece ser insuperable de obtener que
el gobierno de los Estados Unidos, o los americanos blancos, escuchen y respondan
tales exigencias.
Los informes sugieren que hasta el 67 por ciento de los blancos reconocen que la discriminación contra los negros continúa, pero una encuesta de Village Voice en Agosto de 2002 entre los neoyorquinos mostró que el 62 por ciento de los encuestados decían que ni siquiera se debía una disculpa por la esclavitud. Entre tanto, el 62 por ciento de los afro americanos continúa creyendo que a los negros se les deben enmiendas. ¿Cómo pueden los blancos estar de acuerdo que existe un problema y tan fácilmente descartar las soluciones? ¿Y cómo pueden los cristianos blancos, muchos de los cuales desean la reconciliación racial, esperar que se logre cuando tal entendimiento disparatado del legado de la esclavitud existe entre los grupos raciales?
En medio de este cuadro social, los movimientos para enmendar el daño del legado de la esclavitud persisten y continúan ganando la clase de ímpetu que sugiere que éstos bien pueden ser una de las luchas políticas más significativas de este mileno. Hay mucho en juego aquí de cómo los blancos entienden sobre arrepentimiento, reparación y reconciliación. todas las nociones contenidas en el concepto de enmiendas. Yo considero que de hecho hay en juego nada menos que nuestra humanidad. El tema de las enmiendas nos pregunta y les pregunta a aquellos de nosotros que somos cristianos más estrictamente: ¿Estamos dispuestos a ser humanos y a buscar la totalidad y la sanación, en vez de permanecer cómplices de la maldad social masiva, cuyos vestigios están vivos y bien entre los oprimidos y los benefactores por igual?
Contestar esta pregunta puede involucrarnos en un proceso de transformación moral y espiritual.
¿Qué es raza?
La
raza en la vida americana de los Estados Unidos es de por sí tan evidente
y tan compleja que el lugar para comenzar con los compromisos de enmienda puede
ser el tener lo más claro que sea posible qué es la "raza".
Cuando reconocemos la raza típicamente lo hacemos fijándonos en
el "color" de la piel de una persona. Podríamos fijarnos en
otras características corporales que parecen indicar la raza. De allí
podríamos asumir tradiciones culturales, orígenes geográficos,
situación económica o cualquier otro número de cosas. Ya
sea que nuestra percepción sea correcta o no, estos diferentes indicadores
se juntan para sugerir la identidad racial.
Debido a que podemos, o creemos que podemos, reconocer la raza por tales indicios visibles, podríamos asumir que la raza es sencillamente: aquello que existe por sí, como una categoría autónoma, de por sí obvia. El sentido común ha mantenido por largo tiempo que la raza es un hecho de la naturaleza, una categoría científica o biológica que distingue los grupos de gente. Pero hace ya varios años que la ciencia ha sido clara en que la raza no tiene base biológica. Un científico no encontrará entre una persona blanca y otra gente blanca ninguna similitud biológica que sea mayor que la similitud entre la persona blanca y una persona afro-americana. La verdad es que la raza no es algo que simplemente es. No es un hecho de la naturaleza ni es una realidad científica; la raza es una realidad social. Es algo que vino para quedarse y viene de nuevo una y otra vez, a través de la leyes, las prácticas económicas, la educación y los sistemas de justicia penal, y un infinito número de otros fenómenos sociales. Se crea a través de la actividad corporativa y del individuo humano.
Digamos que una persona camina por la calle muy tarde en la noche. Si esa persona tiene características físicas generalmente reconocidas como de "blanca", un funcionario de policía que pase puede desacelerar su auto para cerciorarse que esa persona no esté perdida. Otra persona que camina por esa misma calle, cuyas características se reconocen como de "negra" podría encontrarse con ese mismo oficial de la policía quien disminuye la marcha y le pide que se identifique. O la interroga con base en la presunción de que, estando sola en la noche, ella debe estar comprometida con una actividad ilícita.
La raza es muy real. Es solo que las características corporales por las cuales tendemos a reconocerla no son significativas en sí y de por sí. Se vuelven significativas sólo cuando se les da alguna clase de significado en el entorno social cuando esto pasa, la raza se convierte en una realidad (social). En el anterior ejemplo, la raza existe en la coyuntura entre ciertas características corporales y la actividad del perfil racial; categorizar una persona para darle protección, y a la otra para acosarla.
Cuando comenzamos a reconocer que la raza no es un hecho de la naturaleza fijo o estático, sino que es una realidad social cambiante y disputada, aparecen igualmente los significados que se le han dado a través de actividades humanas, que se han elaborado (y que se elaboran) para crearla. Este reconocimiento es decisivo para entender la relación entre los blancos y las enmiendas.
Raza y su significado
A través de la historia de los Estados Unidos, los significados de raza han variado. Las comunidades de color le han dado significado a la raza en el proceso de crear tradiciones culturales ricas y únicas, y para forjar comunidades de resistencia. Pero este significado creado ha tenido lugar entre fuerzas opresoras significativas que también hacen que la raza sea real y le dan significado. Cuando las instituciones sociales en los Estados Unidos se han involucrado en prácticas tendenciosas, se le ha dado a la raza un contenido y significado material opresivo. La raza significa, por ejemplo, que usted tiene doble probabilidad de ir a la cárcel si usted es un hombre negro que si usted es blanco y ocho veces más probable si usted es una mujer negro que si es blanca [www.epinet.org]. Si usted es un drogadicto blanco, generalmente, tiene más facilidad de que se le de un tratamiento contra las drogas que de ir a la cárcel.
Esa realidad material que le ha dado significado a la raza es precisamente el por qué los llamados a enmendar una maldad que legalmente terminó hace 137 años continúa teniendo vigencia en nuestro entorno racial nacional. Cómo las características humanas piel, color, especialmente- se les dieron significado desde 1619 hasta 1865 y cuáles fueron esos significados, es lo esencial del asunto al pensar en esas enmiendas.
Entre aquellos de nosotros que somos blancos, pensar sobre la raza de esta manera nos permite preguntar de qué forma los sistemas e instituciones legal, económica y educativa le han dado significado al blanco. Las respuestas a estas preguntas tienen implicaciones que son tanto económicas-materiales como morales-espirituales.
James Baldwin escribió famosamente en la revista Essence en 1984: "América se volvió blanca la gente que se asentó en el país, como ella lo reclama, se volvió blanca por la necesidad de negar la presencia negra y justificar la subyugación de los negros. Los hombres blancos de Noruega, por ejemplo, cuando eran noruegos se volvieron blancos matando el ganado, envenenando los pozos, incendiando las casas, aniquilando los nativos americanos, violando las mujeres negras."
Las palabras de Baldwin no deben tomarse en forma figurada. Su acusación no es simplemente que la gente blanca haya cometido crímenes atroces en la historia americana de Estados Unidos. Su acusación es que, muy literalmente, la gente que llegó a esta tierra, con nacionalidades intactas, se volvieron colonizadores blancos y, más tarde, se volvieron americanos blancos de Estados Unidos a través de involucrarse en clases de comportamiento y prácticas muy particulares.
La raza no existía cuando aquellos que colonizaron esta tierra que ahora conocemos como los Estados Unidos encontraron la gente indígena que vivía aquí. A toda diferencia visible que pudo haberse notado ya fuese en el vestido, en atributos corporales, pigmentación de la piel o expresión cultural- se le daba significado religioso. La principal categoría de diferenciación era ser cristiano o pagano: cristiano quería decir "los beneficiarios que tenían derecho a esta tierra prístina y a sus recursos", pagano significaba "malo y merecedor de genocidio".
Raza : una institución económica
Cuando los primeros africanos fueron sacados de sus terruños y traídos aquí para ser esclavos, la raza no existía aún (los primeros colonos permanentes de origen africano llegaron en 1619). La principal diferencia era la del distinguido propietario y su sirviente. Esta era una clase definida estrictamente en términos legales y marcaba la diferencia entre un propietario europeo y un sirviente africano o europeo. Antes de la raza, las personas de distintas regiones geográficas, con diferentes tonos de piel, podían ocupar la misma categoría de sirviente (y en ese entonces la servidumbre no era por toda la vida).
A mediados de los años 1600, sin embargo, la raza había comenzado a emerger y su creación estaba indefectiblemente ligada a la legalización de la de la esclavitud de por vida, como institución. En 1640 se usó por primera vez la palabra "negro" en un documento de la corte; específicamente, para demarcar la diferencia de clases entre una persona de descendencia africana, quien tenía la piel oscura y se le esclavizaba de por vida, y la de dos europeos, que tenían la piel clara y debían mantenerse como sirvientes contratados por tres años cada uno.
Desde ese momento en adelante, la esclavitud de por vida rápidamente se convirtió en la norma para la gente de descendencia africana. La servidumbre contratada pasó de moda ante el obvio beneficio económico de tener un esclavo (africano) de por vida versus un sirviente (europeo) temporal. La libertad se convirtió en norma para la gente de descendencia europea. La diferencia entre amo / sirviente hizo la diferencia entre libres / esclavos una definición legal ahora que se basaba y se refería al cuerpo. La definición nombraba el color de la piel blanco / negro- como la línea que demarcaba la diferencia entre estas dos "clases" de gente. De esta manera, apareció la raza. (Un proceso similar tuvo lugar en relación con los americanos nativos, mediante el cual "rojo" se convirtió en una categoría racial en este caso el significado dado a la raza no era "esclavo" pero conllevó otro tipo de violencia y deshumanización.)
La línea de color se arraigó hizo más profundamente a medida que se institucionalizó más la esclavitud se oficializó primero en Massachussets en 1641. La colonia, y eventualmente, el sistema económico de Estados Unidos se construyó a través y totalmente dependientes de esta institución por los siguientes 224 años. La esclavitud abarcaba no sólo las grandes plantaciones de algodón del sur, Aún después que los estados del norte abolieron la esclavitud, ésta fue la base de la economía nacional. El trabajo de cuatro millones de africanos y sus descendientes generaron riqueza en el sur al igual que dio energía a los muelles y a las fábricas del norte.
El trabajo no remunerado que fue vertido en la economía de la nación a través de la esclavitud es solo un pedazo de lo que fue una experiencia histórica vasta y horrenda. Aún, esa sola cifra causa asombro en su estimación: Sam Anderson, co-director del Capitulo Metro de N.Y. del Congreso Radical Negro, da un corto estimativo de estos jornales en $97.1 trillones.
Además de concederse la libertad al precio de otros que se mantenían con grillos, siendo (volviéndose) blancos en este sistema racial significaba beneficiarse del esclavismo de aquellos que eran (se volvían) negros. No todos se beneficiaron de la misma forma y una parte importante de esta historia es la de cómo se ha usado la raza para impedir que los blancos empobrecidos y de clase trabajadora se alíen con los negros pobres. Pero todos aquellos que se volvieron blancos recibieron algún beneficio directo. Para algunos de ellos esto se hizo siendo dueños de esclavos, para otros era un logro en empresas que aseguraban esclavos o ganaban intereses sobre activos de propietarios de esclavos. Para algunos fue la libertad de acceder a un trabajo como un trabajador remunerado. Para todos fue el aislamiento del terror sistemático que se infligía legalmente y se ejercía sobre la gente negra.
Aquellos que se volvieron blancos adquirieron una multitud de beneficios legales y económicos concretos a través de estos procesos históricos y sociales. Estos beneficios incluían no solo el legado de riqueza, sino también educación, salud, vivienda y virtualmente cualquier otro aspecto de la vida en que las instituciones sociales impacten el bienestar humano. Al grado sumo que la línea de color ha permanecido como un principio de organización de la vida americana de Estados Unidos, aunque sus funciones han cambiado (esto es, la esclavitud se volvió de "separados pero iguales"), aquellos beneficios han pasado de generación en generación. Ellos continúan beneficiando a aquellos de nosotros que ocupamos la categoría social de "blancos".
Los blancos y la enmienda del "enriquecimiento injusto"
Los activistas de la enmienda llaman este fenómeno "enriquecimiento injusto". La becaria de derecho Cheryl Harris lo llama "lo blanco como patrimonio". (Hacía un recuento de la patética historia de su abuela afro- americana -que "pasó" como blanca para obtener un empleo en un sitio de trabajo de "sólo para blancos" en los años de 1930. Y Harris aclara que el acceso económico que proporciona tener un tipo de piel en particular, es una demostración de la existencia de un valor patrimonial el ser blanco.)
En cuanto esas realidades materiales injustas han permanecido sin reparación, los legales de la esclavitud permanecen con nosotros en el presente. Aunque el horror masivo que fue la esclavitud no puede deshacerse, debe intentarse una verdadera justicia racial a través de los mismos medios por los cuales la raza se colocó en primer lugar.
Esta discusión atañe de una forma particular a aquellos de nosotros que hemos sido y somos blancos en este entorno. Escribiendo específicamente sobre las respuestas de los blancos a los llamados en pro de la enmienda en 1969, el teólogo William Stringfellow fue insistente sobre la ruptura en que quedamos si fallamos en tomar esta historia seriamente. El escribió que "Se requiere un siquiatra para discernir que la negación de la culpa social heredada es un síntoma de ello. Eso, por supuesto, apunta, además, al hecho que la culpa social es un estado patológico, una condición de profunda desorientación, e incluso un tipo de locura moral".
Las palabras de Stringfellow tocan el llamado profundamente moral y espiritual a los blancos que deben hacerse enmiendas. Cualquier beneficio que tenga que llegarnos a través de la historia de la raza ha conducido a nuestra deshumanización y malformación moral. Las realidades éticas que constituyeron el génesis de la raza continuarán pesando en nuestras vidas espiritual y moralmente hasta que tomemos la decisión de dar vuelta y enfrentar esa historia. Esta condición podría atraernos a la parálisis de la desesperación, pero los movimientos en pro de las enmiendas nos ofrecen una opción diferente. Así, ¿qué podría pasar si cada uno de nosotros emprende un examen de los orígenes e historia social y económica de nuestra familia en esta nación? ¿Qué pasaría si decidimos explorar, en términos concretos, el papel que ha jugado en el pasado nuestra iglesia o denominación en temas de raza, enriquecimiento injusto, supremacía de los blancos? ¿Podría ser que el impacto moral y espiritual de tales actividades abriría posibilidades para una respuesta concreta y reparar lo que no podríamos siquiera empezar a imaginar desde el sitio en que ahora nos encontramos? ¿Podría un primer paso de abrirnos a entender más profundamente la historia de la raza ser un acto de justicia con la esperanza que podría ayudarnos a localizar un nuevo camino? uno que se mueva hacia la verdadera justicia racial ¿un camino que muchos de nosotros está de acuerdo que necesitamos?
Metanoia arrepentirse- significa cambiar de dirección, dar vuelta de la ruptura del pecado y la maldad y escoger una forma de vida radicalmente diferente una vida en forma. Es dentro del contexto del llamado al arrepentimiento que da la vida que los movimientos por la enmienda invitan a aquellos de nosotros los blancos a encaminarnos por la sanidad moral y la reforma. Las enmiendas nos llaman a escoger ser humanos y a volvernos como un todo: primero, aceptando el reto de enfrentar abiertamente la historia que hemos heredado y en la cual nuestras vidas están involucradas; luego, ofreciendo herramientas con las cuales rechacemos la mala formación de perpetuar estos legados que nos han llegado del pasado. Ellos nos invitan, más bien, a cambiar de dirección mediante la enmienda del daño que hemos hecho, y al proceso de crear un presente y futuro diferentes. El reto de las enmiendas es el duro camino de la transformación moral y espiritual: un llamado a la gente blanca como diría Baldwin "para rehacer nuestras primeras obras".