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Migraciones en El Salvador: Exportación de Esperanzas

Por Susana Barrera

 

San Salvador, viernes 21 de Noviembre de 2003. “La esperanza de un país es su juventud, cuando estos emprenden la huída buscando las oportunidades que no encuentran aquí, el país se queda sin esperanzas”. . . reflexionó el Reverendísimo Medardo Gómez Obispo de la Iglesia Luterana en El Salvador.

Mientras que en la “Plaza Gerardo Barrios” en el propio centro de San Salvador, históricamente conocida   por concentrar a centenares en reuniones políticas y protestas. Además concentra a decenas de ancianos jubilados, cesantes y decenas de jóvenes desempleados.

Mientras que en la “Plaza Gerardo Barrios” en el propio centro de San Salvador, históricamente conocida   por concentrar a centenares en reuniones políticas y protestas. Además concentra a decenas de ancianos jubilados, cesantes y decenas de jóvenes desempleados. Juan Pérez, salvadoreño de 35 años de edad revisa los dos periódicos principales, no se informa de la política, ni sobre el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, ni de la corrupción y menos de la violencia que a diario destacan los matutinos, este hombre con una esposa y dos hijos que mantener busca empleo en los anuncios clasificados.

Cifras oficiales destacan que en El Salvador siete de cada cien personas están desempleadas. 22 engrossan el nivel de sub empleo, es decir trabajadores que se esfuerzan y no alcanzan a   obtener el salario mínimo que es de 154 dólares al mes.

Pérez contador de profesión forma parte de la   fila de desempleados desde hace tres meses;   busca colocarse y revisa la gama de unos 200 clasificados que ofrece cada periódico, le sorprende que entre los requisitos para ostentar un cargo es la edad entre 22 y 30 años, él ya no cumple ese requisito, lo absurdo es que solicitan experiencia , pero el salario que ofrecen oscila entre 154 y 400 dólares por mes. Mientras las oportunidades laborales se reducen el costo de la vida aumenta cada día más.

Como Pérez decenas de salvadoreños y demás centroamericanos cansados de no encontrar la forma de vivir deciden emigrar. Estados Unidos históricamente se convierte en la primera opción por razones de distancia y desarrollo. “No puede haber desarrollo si nuestros jóvenes están huyendo”, reitera el Obispo Gómez al tiempo que reclama una mejor estrategia de vida.

El documento denominado “Tendencias Recientes y Políticas hacia las Migraciones Centroamericanas” bajo la responsabilidad del sociólogo mexicano Manuel Angel Castillo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) destaca que las personas actualmente se van buscando cruzar la franja de la pobreza, mientras que en las décadas de los   70´s y 80´s su objetivo era huir de los conflictos armados y situaciones políticas de sus respectivas naciones.

Dicha época, argumenta, generó grandes expectativas de empleo, salario e incluso oportunidades de desarrollo en diversos aspecto como educación, salud y en general, de condiciones de vida. Los vínculos con familias y otros compatriotas que habían emigrado en épocas anteriores fue la base de importantes redes sociales para la migración. Pese a los grandes obstáculos, llámase peligro, endurecimiento de leyes o el alto costo monetario del destino, el fenómeno migratorio no cesa.

A ese costo hay que agregar el Plus de la desintegración familiar, la soledad, depresión y melancolía tanto para el que se marcha como para el que se queda. Además el racismo de algunos norteamericanos hacia las personas hispanas.

Un reciente Informe del Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD) destaca que en 30 de cada cien hogares salvadoreños son las mujeres las jefes de familia. Aunado al gran universo de que el 80 por ciento de las mujeres en El Salvador son madres solteras.

Dos millones trescientos mil salvadoreños viven en Estados Unidos y otros países del mundo, en su mayoría emigraron huyendo de la pobreza y del pasado conflicto armado que azotó   El Salvador de 1980 a 1992. Cifras conservadoras señalan que cerca de un millón de cuscatlecos radican en California, de los cuales 800 mil en Los Ángeles. . .

El fenómeno de la migración data desde mediados del siglo pasado. Dos millones trescientos mil salvadoreños viven en Estados Unidos y otros países del mundo, en su mayoría emigraron huyendo de la pobreza y del pasado conflicto armado que azotó   El Salvador de 1980 a 1992.

Cifras conservadoras señalan que cerca de un millón de cuscatlecos radican en California, de los cuales 800 mil en Los Ángeles por lo que ha merecido el sobrenombre de “departamento 15”. 200 mil se han extendido por otras ciudades de California.

Otros 400 mil radican en Washington DC, e igual cantidad en Nueva York. En Estados Unidos los latinos-hispanos forman una de las más grandes minorías. Unos 300 mil salvadoreños están diseminados en países como Italia, Suecia, Suiza, Belice, Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Alaska y España y otras naciones que abrieron sus puertas en épocas pasadas al asilo político.

La mayoría de compatriotas se han dedicado a oficios domésticos como cuido de niños, limpieza de casas, de oficinas, jardinería o fontanería, sin embargo no muchos han logrado realizar tareas ejecutivas. El nivel de organización   ha crecido. Al menos 125 asociaciones de migrantes salvadoreños existen en el extranjero, la mayoría radicada en Estados Unidos.

La exportación de migrantes se ha registrado de la siguiente manera: el oriental departamento de San Miguel, llamado también “la perla de oriente” es la provincia que más ha exportado migrantes, le sigue Cabañas, al nor oriente considerada   una de las regiones con más pobreza, según   un informe de Desarrollo Humano difundido por Naciones Unidas en 2001. Después sigue Chalatenango, una de las provincias más azotada por la pasada guerra civil.

En el año 2001 los indicadores migratorios subieron, ya que los terremotos de enero y febrero que hicieron retroceder en desarrollo al país cuatros años, ocasionaron   el cierre de fuentes de trabajo y por consiguiente fue otro factor natural que desató el éxodo. En ese año al menos unos cincuenta mil empleos se perdieron.

La transculturización   es otro concepto que ha venido con las migraciones en la zona oriental, donde se concentra la mayor pobreza existen pueblos con calles y avenidas   adoptadas con nombres “gringos” y antes de entrada en vigencia la dolarización en el 2001, el dólar circulaba como moneda local.

El Salvador, es una nación centroamericana   con más seis millones de habitantes, un país   densamente poblado para su escaso recurso y territorio (20 mil kilómetros cuadrados) 43 de cada 100 salvadoreños viven en algún nivel de pobreza.

Datos oficiales registran que sólo en el 2002 se percibieron 2 mil millones de dólares en remesas. Este rubro después de la maquila se ha convertido en la base de la economía a tal grado que muchos se atreven a reiterar que sin las divisas de nuestros hermanos en el extranjero no se sobreviviría.

Según el PNUD un tercio de la población rural subsiste gracias a las remesas, esto   ha provocado una reducción de la dependencia de la producción agrícola.

Además destaca que un quinto de la población ha emigrado principalmente hacia los Estados Unidos, la migración internacional, predominante es de hombres lo que ha contribuido a que   el 30 por ciento de los hogares salvadoreños sea conducidos por mujeres. Las remesas han facilitado la educación, ya que más jóvenes están prolongando sus estudios y están ingresando al mercado laboral más tarde.

Este mismo documento señala que los jóvenes que tienen la oportunidad de continuar estudios superiores tienden a quedarse en El Salvador. Mientras que   aquellos que no tienen las mismas oportunidades buscan emigrar. Por tanto la migración internacional ha generado nuevas percepciones, valores y aspiraciones, especialmente entre los niños y los jóvenes.

Pero hay cierto porcentaje de la población joven que ante la falta de oportunidades opta por la migración y se internan en dramas de sufrimiento como José Elizardo Guerrero, quien cayó de un tren en marcha en la localidad de Chachauites, Oaxaca, México. Ahora está inválido y sin trabajo.

Guerrero, viajó en julio rumbo al país del norte   junto a José Osmín Alvarado quien murió al ser arrollado. Mientras que él sufrió amputación de su pie derecho.

Para ambos salvadoreños originarios de San Agustín en Usulután su destino era Houston, Texas. Hasta julio de este año nueve personas habían   caído del tren y ocho de estas han sufrido amputación. Según las autoridades en los primeros siete meses y medio de 2003, han fallecido 18 salvadoreños arrollados por el ferrocarril intentando cruzar la frontera México-EUA-, en accidentes automovilísticos o como víctimas de asaltos en el sur de México.

Hasta agosto de 2003, más de 13 mil 712 salvadoreños fueron detenidos por las autoridades mexicana. Desde enero, han sido detenidos 83 mil 372 inmigrantes centroamericanos en México, un 11 por ciento de los arrestados son menores de edad.

En el camino hacia Estados Unidos, los migrantes salvadoreños sin víctimas de asaltos, violaciones y otros vejámenes a manos de bandas delincuenciales organizadas. . .muchos logran llegar a su destino, algunos mueren y otros como Marquez regresan con sus esperanzas destrozadas y con menos fuerzas para continuar buscando la vida en su país.

En el camino hacia Estados Unidos, los migrantes salvadoreños sin víctimas de asaltos, violaciones y otros vejámenes a manos de bandas delincuenciales organizadas.

La famosa “Terminal de Occidente” en San Salvador es el punto de partida de decenas de salvadoreños hacia el norte, muchos logran llegar a su destino, algunos mueren y otros como Marquez regresan con sus esperanzas destrozadas y con menos fuerzas para continuar buscando la vida en su país.

La Iglesia Episcopal Anglicana de El Salvador desde hace seis años ha dedicado un programa migratorio para controlar este fenómeno. Todo comenzó, explica el Reverendísimo Martín Barahona cuando en 1997 Estados Unidos amenazaba con deportar a unos 250 mil salvadoreños, quienes no tenían documentos para residir en aquel país.

“Muchas Iglesia nos organizamos hicimos acciones y cabildeos con varios congresistas como Luis Gutiérrez, Javier Bizarra y otros para crear leyes que beneficiara a los salvadoreños”. . .

“Para nosotros no existen indocumentados   Dios ha creado la Creación para todos y todas y no hay ilegales”. . . reflexiona el Obispo Barahona.

En 1997 la Iglesia Episcopal Anglicana unida a la Iglesia Episcopal de Los Angeles hizo esfuerzos para que una Oficina de ASOSAL funcionara en El Salvador y brindara consejería sobre el tema. Posteriormente hizo su propia oficina SOS Inmigración bajo la dirección de Reynaldo Alvergue,

Cuando nadie tocaba el tema de los migrantes fue la Iglesia Episcopal Salvadoreña quien junto a otras hermanas Iglesias, bajo el marco del Foro de Inmigrantes crearon el programa “Bienvenido a Casa”, que consiste en orientar a los salvadoreños deportados.

Este programa surgió como una necesidad ya que en altas horas de la noche y la madrugada venían aviones charters de Estados Unidos con salvadoreños deportados, en un primer momento fue financiado por la Embajada de Estados Unidos en el país. Añade el Obispo.

“La Iglesia se interesa por estos problemas por razones humanitarias, esto afecta al ser humano y el bienestar de las personas en nuestra razón. . . los gobiernos deberían crear las condiciones óptimas aquí, en esta tierra para   que nuestra gente no encuentre la muerte en otras partes buscando la vida. . .”

En ese misma dirección   la Conferencia del Episcopado Mexicano instó al gobierno de Vicente Fox a buscar una autentica política migratoria en la que garantice la seguridad y los derechos fundamentales de los centroamericanos y demás extranjeros que atraviesan sus fronteras.

Además afirmó el Episcopado: “Estados Unidos necesita y le convienen los trabajos de nuestros migrantes” e instó a avanzar en la regulación del fenómeno migratorio, bajo el principio del valor que tienen los trabajadores migrantes, quienes han enriquecido a esa nación, no sólo el aspecto económico, sino en muchos otros como el cultural y el religioso.

Para Septiembre de 2003 unos 250 mil salvadoreños se habían inscrito para la   renovación del documento TPS (Permiso Temporal Migratorio) que les concede más tiempo para residir en ese país.

En El Salvador, en tanto estamos a pocos meses de elegir un nuevo gobernante, la campaña política está en su apogeo, los diferentes institutos políticos exponen sus promesas pero no se conoce una propuesta encaminada a la migración, hablan de desarrollo económico social.

La pobreza se reduce dice el ciudadano común, es cierto, pero porque todos los día decenas de compatriotas agobiados por deudas, altos costo de la vida y la falta de oportunidades, toman la misma decisión “huir ”.

“la Pobreza se Reduce” es la madera de uno de los principales matutinos salvadoreños pero en su interior destaca más la contienda electoral. La pobreza se reduce dice el ciudadano común, es cierto, pero porque todos los día decenas de compatriotas agobiados por deudas, altos costo de la vida y la falta de oportunidades, toman la misma decisión “huir ”.

Pero mientras eso ocurre y Estados Unidos endurece sus leyes y fronteras muchos “Juan Pérez” y “José Márquez” salen a diario en busca de una esperanza de vida aunque así encuentre la muerte.

Del 1 al 7 de Septiembre en El Salvador se celebró la Semana del Migrante el afiche reza asi: “. . .Los hombres, no cambiarían su patria por una tierra extraña, si la patria le da posibilidad de vivir, desahogadamente,” (Rn. 33)

Agrega además: “No más muertes en busca de la sobrevivencia”.

 

Susana Barrera es el Oficial de Comunicaciones de la Iglesia Anglicana de El Salvador. Email es barreraponce@yahoo.com .

Referencia:

  • Periódicos: La Prensa Gráfica y Diario de Hoy, Noviembre de 2003
  • PNUD Informe de Desarrollo Humano 2003, Coordinador William Pleitez
  • Obispo Martín Barahona, Iglesia Episcopal Anglicana de El Salvador

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